Mientras el resto salía del almacén, Alice detuvo a Aragi.
—Aragi...—dijo Alice al sostener el brazo de Aragi.
—?Si?
—Tenemos que hablar.
—?Qué ocurre?—Aragi mantenía su tono de voz sereno.
—Es sobre mí... ?No tienes nada que preguntarme?
—?Te refieres a eso de "Una de las tantas maneras que tengo de hacer mi trabajo"?
—Si...—Alice soltó el brazo de Aragi viendo que él estaba dispuesto a hablar— Era sobre eso.
—Pese al tiempo que estuve aquí no pudimos ponernos al día con nuestras vidas.
—Lo sé, tu sólo tenías ojos para un único objetivo. Aprovechemos este momento.—Alice se sentó en una de las sillas.
—Si, eso haremos—respondió Aragi tras sentarse al lado de Alice—. "Pasó mucho tiempo desde la última vez que nos habíamos visto" es algo que me hubiera gustado decirte cuando nos reencontramos aquí.
—No te mortifiques por ello, no me molesta.
—Parece que cambiaste una vez nos fuimos de En'Ahr por tercera vez.
—Si... Cuando ustedes dos habían vuelto a visitar En'Ahr la se?orita Tsukihi ya estaba embarazada...Y yo estaba algo sorprendida. Para mi se sintió cómo si hubiesen sido solo unos pocos meses, pero en realidad fueron a?os.
—Yo recuerdo verte feliz por vernos.
—Lo estaba, pero caí en cuenta de ello después de que ustedes dos se marcharan. Yo quería irme de En'Ahr, buscar algo emocionante fuera de la Aldea, y ustedes fueron mi inspiración para ello, ?Sabes?—dijo Alice con una peque?a sonrisa— En esa época el Alcalde Frederik ya estaba retirado del cargo y luego de comentárselo decidimos viajar aquí, a la Ciudadela.
—?Fue difícil?
—No te haces una idea—rio Alice—. Ambos fundamos el Gato Blanco juntos, gracias a los ahorros que él tenía de su tiempo cómo alcalde y mis ansias de trabajo logramos sacar adelante la posada, todo iba bien...
—?Pero? Falta algo, ?Verdad?
—Ujum...—afirmó Alice con la cabeza.
—?Qué ocurrió?
—No es tanto el 'Qué' ocurrió, sino el 'Qué' hicimos nosotros en respuesta.
—No te juzgaré por lo que hayas hecho, yo también hice cosas de las que me arrepiento.
—Bueno...—Alice soltó un pesado suspiro— Poco tiempo después de abrir la posada llegaron ciertos invitados no deseados.
—?Aquí, en la Ciudadela? Es difícil de creer.
—Lo mismo pensamos. Con la guardia blanca en las calles jamás pensamos que habría alguna dificultad, pero ocurrió.
—?Quiénes fueron?
—Falsa Sonrisa.
—??Qué!?—Aragi se levantó de manera violenta de la silla.
—Tranquilo, si estoy aquí significa que de algún modo lo solucionamos.
—No es por eso... Juraría que Tsukihi y yo los habíamos exterminado.—Aragi se dejó caer de nuevo en la silla.
—Nosotros pensamos igual—respondió Alice desviando la mira al suelo—, había algo raro en ellos. Actuaban de manera extra?a, casi te diría que "errática"; caminaban extra?o, hablaban extra?o... Cuando entraron los atendí con normalidad, hasta que dijeron que eran de Falsa Sonrisa. Deberías de haber visto la cara de Frederik—se rio Alice—. Y la mía también...
—?Qué fue lo que dijeron?
—"Nosotros no olvidamos, Falsa Sonrisa jamás olvida" fueron sus palabras... Hasta hoy recuerdo el escalofrío que recorrió mi espalda, Frederik estaba apunto de alzarse en armas pero ellos se retiraron en silencio tras decir eso—Alice volteó a ver el techo del almacén con nerviosismo—. ?Sabes? Esa noche no pude dormir, quizá por la paranoia... Quizá por los recuerdos de En'Ahr—Alice dijo el nombre de su aldea natal con cierta nostalgia y tristeza—. Frederik fue a verme, preguntarme si estaba bien, ya sabes lo clásico... Pero lo que me sorprendió fue que él mismo me propuso el hacer algo con nuestras propias manos.
—?Frederik? Cuesta creer que el ancianito aún tuviera ansias de conflicto.
—?Verdad que sí? Yo pensé lo mismo—rio Alice—, hasta se lo dije en tono burlón—Alice comenzó a moderar su voz—. él me miró con seriedad y supe que no era ninguna broma. Esa fue la primera noche que el Gato Blanco no cerró. No te haces una idea de que tan fácil es para alguien ebrio empezar a contar cosas, casi sin saberlo ya sabíamos dónde es que ellos se ocultaban, que lugares frecuentaban, de que manera se movían. Todo gracias a los borrachos con la lengua suelta.—rio Alice mientras se encogía de hombros.
—?Cuánto tiempo estuvieron así?
—Unos pocos días, por el día atendíamos con normalidad, por las noches yo salía y Frederik se quedaba solo. ?Recuerdas lo que ocurrió en En'Ahr?
—?La segunda vez que Tsukihi y yo fuimos?
—Exacto.
—Cómo para no olvidarlo...
—Pues bien, desde esa vez y antes de abandonar En'Ahr junto con Frederik, él me empezó a ense?ar y entrenar.
—Déjame adivinar, ?Cya'Dya?
—Exacto—respondió Alice sorprendida—. ?Cómo lo sabes?
—En nuestro viaje nos encontramos con unos bandidos y uno de ellos se auto proclamó maestro en ese arte marcial.
—?También era un Nekomata?
—No, un íncubo.
—?Un íncubo practicando un arte marcial creada para el sigilo, de verdad? Juraría que su manera de luchar es seducir a las mujeres para usarlas a su favor.
—?Y crees que alguien podría seducir a Tsukihi?—preguntó Aragi riendo.
—Tienes razón, error mío—rio Alice—. Esa mujer en verdad era un arma viviente.
—Ni lo menciones—Aragi suspiró con nostalgia—. Entonces en el tiempo que Tsukihi y yo nos fuimos aprendiste Cya'Dya.
—Exactamente, según Frederik yo era una prodigio en ella. No me tomó mucho tiempo dominar los principios básicos a la perfección, y casi cómo si de alguna historia antigua de héroes fuese, dominé por completo la totalidad del Cya'Dya.
—?Oh si? Si habías estado aprendiendo artes marciales desde la segunda vez que fuimos a En'Ahr, ?Por qué no lo mencionaste la tercera vez que fuimos?
—?Hablas del momento cuándo Tsukihi ya estaba embarazada?
—Si.
—Lo intenté pero toda tu atención estaba sobre Tsukihi.
—Cierto... ?Pero de verdad eres tan buena en el Cya'Dya?—preguntó Aragi con cierta sonrisa presumida.
—Mira tu mano.
—?Hum?—Aragi se miró la mano, y de pronto apareció un peque?o corte haciendo que su sangre fluya lentamente.— Oh... Recuérdame jamás hacerte enojar.
—Eso haré—sonrió Alice—. Pues bien, tras descubrir dónde era que se refugiaban los de Falsa Sonrisa fui yo la encargada de seguirlos durante el día, y al caer la noche me infiltré en su recinto... No se cómo decir lo que pasó a continuación.
—Solo descríbelo cómo puedas.
—Bien—Alice suspiró suavemente mientras buscaba las palabras correctas—. Entre el resentimiento que tenía hacía ellos, la adrenalina de estar en su base, y la fuerza para cobrar venganza por lo que hicieron... Fue una carnicería.—Alice mantenía una mirada muerta, sus ojos tenían un aspecto lúgubre y sin brillo.
—Así que por eso dijiste que "de algún modo lo solucionamos" ?Huh?
—Ujum—afirmó Alice con la cabeza—. Tras lo que pasó esa noche las cosas se pusieron desagradables, surgieron rumores de una asesina que aceptaba encargos por dinero... Se decía que su punto de encuentro era nuestra posada, ?Qué conveniente no?
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—?Cómo es que se rumoreaba eso?
—Bueno, digamos que me dejé llevar aquella noche. No fui del todo cuidadosa al limpiar mi rastro y se descubrió que aquella asesina, cómo mínimo, tenía garras y aptitudes para el sigilo.
—Y supongo que por aquel entonces no habían muchas personas que encajasen en esa descripción.
—Exacto.
—Vaya...
—A veces se acercaban personas mal intencionadas que por meros celos querían que alguien se encargase de sus "problemas" ?Entiendes lo que quiero decir? Otras veces venían personas que eran victimas de maltratos que querían "justicia" pero al final no eran mejor que sus maltratadores... Te lo aseguro. Pocas fueron las veces que algún encargo tenía sentido, pero así es este tipo de vida... Algo que fue por mera venganza se convirtió en otra cosa mucho más grande de lo que esperaba.
—Entiendo.
—?De verdad lo haces?—el tono de Alice comenzó a sonar más agresivo— ?De verdad crees poder ponerte en mis zapatos Aragi?
—Si, lo hago.—cuándo Aragi dijo esas palabras, Alice se paró y lo abofeteó.
—?Cómo te atreves a decir eso? Tú, que viviste tu vida con felicidad apartado de los problemas de aquellos que te consideraban especial.
—Perdón, Alice.—Alice volvió a abofetearlo.
—?"Perdón, Alice"?—la voz de Alice parecía un tanto temblorosa— ?Es lo mejor que tienes para decirme? ?Mi madre podría seguir viva si no fuera por ti!—Aragi se levantó de la silla mirando a Alice— Oh perfecto, ?Ahora vas a golpearme?—los ojos de Alice estaban llorosos—?Adelante, hazlo!—Alice se quitó parte de su traje, quedando completamente expuesta ante Aragi mostrando su vientre y sus brazos, en ellos habían horribles cicatrices de cortes y de quemaduras— No soy la misma ni?a que conociste Aragi... ?Ya no puedes arrebatarme nada! Nada...—Alice comenzó a llorar lentamente.
—Ni tampoco lo haré—Aragi envolvió a Alice en un abrazo—. En verdad lo siento Alice. Cada noche tras ese día me atormentaba a mi mismo, a mi lado solo se encontraba Tsukihi dándome apoyo emocional... Perdóname por no haber podido proteger a todos, en verdad que lo lamento.
—Eres tan injusto—Alice ya no pudo soportar más las ganas de llorar y comenzó a sollozar mientras se ocultaba en el abrazo de Aragi—. ?Porqué te fuiste?—preguntó Alice entre lágrimas— Te necesitábamos... Yo te necesitaba...
—Tsukihi sabía que no podíamos dejar que ellos siguieran a sus anchas, tenía que tomar una decisión.
Alice no dijo nada y solo se quedó aferrada en los brazos de Aragi mientras él limpiaba sus lágrimas. Los ojos escarlata de Aragi parecían dos piedras preciosas a los ojos de Alice, y los ojos amarillos de Alice se veían tan bellamente inmaculados a los ojos de Aragi casi cómo se fueran irreales.
Alice apoyó su cabeza sobre el pecho de Aragi, ninguno de los dos dijo nada. Ella le besó el cuello pero el con un movimiento gentil la apartó.
—No hagamos esto Alice.—Aragi tenía una voz que denotaba gentileza.
—?Por qué? Mírame—Alice quién estaba algo expuesta se?aló su propio cuerpo—, ya no soy una ni?a.
—No es por eso, y lo sabes.
—Es por ella...—respondió Alice cabizbaja.
—Así es—afirmó Aragi mientras ponía su mano sobre la cabeza de Alice—. Aún tengo muchas cosas por hacer, pasé casi veinte a?os buscando a los culpables de que ella ya no esté aquí. Perdí mi tiempo cómo padre esperando encontrar a quienes forzaron aquel eclipse, y no pararé hasta encontrarlos.
—?Incluso tras todos estos a?os sigues tan aferrado a ella?
—Así es.
—?Nunca dudaste?
—Ni una sola vez.
—Entiendo—Alice volvió a ponerse su ropa—. Salgamos de aquí.
—Si.
—Ah, y Aragi...—Alice se detuvo un momento mientras volteaba a ver a Aragi.
—?Si?
—Gracias por hablar conmigo.
—No hay nada que agradecer.—respondió Aragi con una sonrisa.
—Y también, perdón por haber sido así antes...
—Tampoco hay nada que perdonar.—dijo Aragi con una mirada gentil.
—Esa amabilidad tuya es una de las tantas cosas que amo.—mencionó Alice con una sonrisa amable.
—Me halagas mucho.—dijo Aragi con una sonrisa avergonzada.
—Cuándo terminemos con esto, dame una oportunidad.
—Primero debemos terminar esto. Luego pensaremos en que hacer.
—Bien, es una promesa—con un rápido y movimiento Alice se acercó a Aragi y le dio un beso en la mejilla—. Las Nekomata somos muy avariciosas, recuérdalo.
—Eso haré.—Aragi se hallaba sorprendido y con una mano en la mejilla.
—Venga, nos estarán esperando.
Cuándo Aragi y Alice salieron del almacén vieron a Maki sentada sola y ambos se le acercaron.
—?Estaban hablando?—preguntó Maki.
—Si—respondió Aragi—, estás sola por lo que veo.
—Si, Ryuji se fue a la Academia para hablar con Aria y el dúo de amigas subieron a la habitación de Flare.
—Supongo que yo haré mi parte ahora—dijo Alice mientras se iba hacia una de las salas exclusivas del Staff—. Aragi, piensa en lo que te dije.
—No te preocupes, lo haré.
—Bien.—Alice se marchó.
—?De qué hablaron?—Maki tenía una cara de intriga.
—Solo nos pusimos al día...
—?No hablaron durante todo este tiempo?
—Bueno, yo estaba ocupado tratando de encontrar lo que sea que tuviera relación con el eclipse ?Sabes?
—No eres muy bueno con los sentimientos de las chicas, ?O no papá?—Maki tenía una mirada pícara y burlona en su rostro.
—Wow, sin duda eres hija de tu madre, ya hasta hablas cómo ella.
—?Mamá era cómo yo?
—No, tu eres cómo ella.
—?Tanto nos parecemos?
—Si, te sorprendería el parecido que ustedes dos tienen.
—?Qué tanto nos parecíamos? Ya sabes... Me gustaría saber sobre ella.—Maki se puso más cómoda en su silla, esperando las palabras de su padre.
—Bueno... Ella era alguien con convicción, alguien enfocada en aquello que quería, también era muy rebelde a su manera. Era alguien inteligente, muy inteligente. Solo tengo halagos para ella.
—Podrías contarme alguna historia, algo que ustedes dos hubiesen hecho. Así podría tener alguna idea más clara de cómo era.
—Si... Tienes razón.—Aragi se puso a pensar.
—?Recordando alguna historia digna de mención?
—Ujum.—afirmó Aragi.
—Aragi—desde detrás suyo había aparecido Alice vistiendo ropa informal, completamente de negro—. Yo me iré ahora mismo, haré lo que debo hacer.
—De acuerdo. Confío en tus capacidades.—dijo Aragi con una sonrisa.
—Gracias no tardaré mucho—sonrió Alice—. Maki, cuida a tu padre por mi.
—No te preocupes, estoy acostumbrada a lidiar con Ryuji.
—Ohjojo, tu padre es peor que él, créeme.—rio Alice antes de salir de la posada.
—Parece que eres alguien un tanto excéntrico, ?Verdad papá?—sonrió Maki mientras miraba a su padre.
—No trates tan mal a tu padre—dijo Aragi con una sonrisa—. Mira, te contaré sobre esa vez que tú madre y yo estábamos en Syhlppah.
—?Syhlppah?
—Es una ciudad portuaria al sur, muy al sur. En ella vivimos una corta pero muy intensa aventura.
—Bien, sorpréndeme.—Maki se cruzó de brazos y se relajó en su silla.
—Muy bien—Aragi se puso en una posición cómoda para empezar a relatar—. Todo comenzó con una carreta volcada...
Fin del capitulo 30

