Mientras avanzamos por los pasillos, noto cómo la tensión se disipa un poco, aunque no consigo abandonar mi preocupación. La imagen de la ni?a siendo pateada contra la pared no se me va de la cabeza y el recuerdo me llena de rabia. ?Qué clase de persona puede hacer algo así?
Llegamos al ala donde la médica atiende a los heridos y veo que unas Nei Wei están vigilando la entrada. Al vernos una de ellas se acerca.
"Zhāohuán Wen, la doctora ya está examinándolos. No puede asegurar nada todavía, pero según nos ha dicho el chaval está bien, solo tiene heridas menores y ahora mismo está descansando. Lo que más le preocupa es la ni?a, que parece tener las costillas rotas como poco.
"Quiero entrar", digo mientras trato de mantener la compostura ante las noticias de la gravedad de las heridas de la ni?a.
"Esperad un momento, me aseguraré de que la doctora esté lista para recibir visitas", nos dice la Nei Wei tras dudar un segundo para desaparecer tras la puerta y dejándome con Lianhua en el pasillo. Espero en silencio lidiando con la creciente necesidad de saber qué está ocurriendo dentro.
Lianhua me observa con su acostumbrada calma, pero noto que también está preocupada.
"?Crees que hice lo correcto, Lianhua?" pregunto de repente mientras la palabras de mi madre empiezan a volver a mi cabeza en el silencio del pasillo.
"Lo que hizo fue lo que considero justo, Zhāohuán Wen ", responde sin dudar. "Eso es lo importante".
La puerta se abre antes de que pueda responderle y la Nei Wei nos indica que podemos entrar. Asiento a Lianhua para que me empuje y al cruzar el umbral veo a la doctora inclinada sobre la peque?a ni?a, su rostro tenso mientras la examina.
"?Cómo está?" pregunto, mi voz apenas un susurro.
La doctora levanta la mirada y me observa por un momento antes de responder "Ha sido un golpe muy fuerte y tiene varias costillas rotas además de una hemorragia interna, pero le he dado una píldora restauradora por lo que sobrevivirá, aunque tardará bastante tiempo en recuperarse del todo".
"?Y el muchacho?", pregunto a la doctora se?alando al adolescente que está recostado en una camilla, con la cabeza vendada y el rostro cubierto de cortes y moretones.
"La verdad es que tuvo suerte. Solo tiene heridas menores y algunas contusiones. Con un poco de descanso estará bien", responde la doctora mientras ajusta con cuidado las vendas de la ni?a. "Pero necesitan descansar y ustedes aquí no sirven para nada más que molestar, así que agradecería que se marcharan."
Intento protestar, pero el ce?o fruncido de la doctora y su tono autoritario no dejan lugar a dudas de que no vamos a convencerla. Suspiro y hago un gesto a Lianhua para que me empuje fuera de la sala.
"Llévame a mis habitaciones, Lianhua", le digo mientras las puertas de la enfermería se cierran tras nosotras.
A medida que nos alejamos del ala donde la medico a establecido su consulta, noto que el agotamiento comienza a pesar en mis hombros. Llegamos a mis habitaciones, y el familiar entorno me recibe con una calma que, sin embargo, no logra apaciguar mi mente. Lianhua me ayuda a bajar de la silla y me acomoda en un peque?o diván junto a una ventana.
Veo que los libros que he comprado durante el día han sido colocados por las Nei Wei en una mesa cercana. Intento concentrarme en ellos con la ayuda de Lianhua y clasificarlos según su posible utilidad o potencial de entretenimiento, pero mi mente no deja de regresar a la escena del callejón.
Afortunadamente, mis pensamientos son interrumpidos cuando Lingxi entra en la habitación y nos dice “Zhāohuán Wen, es el momento de la cena.”
Asiento lentamente y le digo a Lianhua “Vamos. No tengo mucho apetito, pero no quiero preocupar a mi madre”.
Lianhua me sienta en la silla y la empuja en silencio hacia el comedor. Cuando llegamos, veo que mi madre ya está sentada y la mesa está dispuesta con la comida preparada por las cocineras de las Nei Wei. Sin embargo, esta vez la atmósfera en la sala es pesada y ninguna de nosotras dice nada mientras empezamos a comer.
Finalmente no puedo soportarlo más y le digo a mi madre rompiendo el incómodo silencio “?Qué crees que debería haber hecho hoy? ?Hice mal al intervenir?”
Mi madre deja los palillos sobre la mesa con un movimiento lento y deliberado mientras me mira durante un largo momento, como si estuviera evaluando mis palabras o pensando que decirme.
“La consideración de si hiciste bien o mal es algo que debes decidir tú misma, Wen”, dice con un tono calmado pero firme. “Pero lo que sí te puedo decir es que actuaste impulsivamente y no consideraste las consecuencias de tus acciones”.
Me siento incómoda bajo su mirada penetrante y le pregunto “?Consecuencias? ?Qué habrías querido que hiciera? ?Mirar mientras parecían dispuesto a matar a golpes a esos ni?os?”
“?Y qué habrías hecho si ese joven maestro Shi hubiera decidido ignorarte?” pregunta mi madre con sus ojos fijos en los míos. “Incluso si hubieras intentado detenerlos con una pelea, no sabias quien era realmente esa gente y su trasfondo ?qué habrías hecho si los guardias de la ciudad hubieran intervenido a su favor? Esto no es un peque?o pueblo con una peque?a familia como la familia Yao. Esto es una gran ciudad donde los guardias son miles y solo tenemos cien Nei Wei. En cualquier conflicto con la ciudad, perderíamos directamente.”
“No creo que la guardia se atrevería a hacerle algo a la consorte y a la hija del emperador”, digo mientras elevo la voz sin poder evitarlo.
Mi madre me mira con una decepción que por alguna razón me duele más que cualquier reprimenda “No puedo creer que esas palabras vengan de ti de entre todas las personas, Wen. A pesar de tu edad y falta de conocimiento sobre el mundo, no eres tan ingenua”.
Me quedo en silencio sorprendida por el tono de su voz, ya que nunca me había hablado así, y antes de que pueda pensar en una respuesta, ella continúa.
“Esto no es la capital, donde la presencia del Imperio es más fuerte. Y aunque lo fuera, imagina que la persona con la que te enfrentas decidiera que tu estatus no significa nada, que está dispuesta a matarte independientemente de las consecuencias. Puede que luego fuera capturada y ejecutada, pero tú estarías muerta” me dice en el mismo tono. “Y aquí, a esta distancia de la capital, mientras el gobernador o alguna de las familias fuertes de la zona quieran tapar el asunto, pueden culpar tu muerte a un ataque de ladrones o bandidos y nunca encontrarían a los culpables”.
Sus palabras caen sobre mí como una pesada losa y abro la boca para responder, pero mi mente está en blanco.
“No esperes que tu estatus te salve de todas tus acciones, Wen”, continúa mi madre, con su voz cargada de una tristeza que no había percibido antes. “Porque un día no lo hará, y no quiero tener que celebrar tu funeral”.
Se levanta de la mesa dejando la comida intacta. Lingxi parece sorprendida por su repentina partida, pero rápidamente se pone en pie para seguirla fuera del comedor. Me quedo mirando su silla vacía, con el sonido de sus pasos alejándose y resonando en mi mente.
Mi apetito ha desaparecido por completo y me siento abrumada, como si todo el peso de mis acciones del día cayera sobre mí de golpe.
“Lianhua, llévame a mi habitación”, murmuro incapaz de soportar la idea de quedarme más tiempo en el comedor.
“Claro, Zhāohuán Wen”, responde Lianhua, aunque en su voz puedo notar un peque?o tono de lastima. Me empuja con suavidad y juntas nos retiramos en silencio a mis aposentos.
Una vez en mi habitación, le digo a Lianhua que me acueste en la cama y tras hacerlo cierro los ojos, pero las palabras de mi madre no dejan de resonar en mi mente. Intento analizar lo que ha dicho, repasar cada palabra, cada advertencia. ?Realmente he sido tan arrogante, tan ciega ante como me estaba afectando mi entorno?
No puedo evitar comparar mi comportamiento con el de aquellos jóvenes mimados y arrogantes que creen que su estatus los protegerá de todo y que alguna veces me encontraba durante mis estancias en china. O aquellos ganadores de la lotería que de repente se olvidan de quienes eran antes y pasan a considerarse superiores a los demás.
Y poco a poco me doy cuenta de cuán cerca estoy de convertirme en aquello que tanto despreciaba. Los lujos, el constante ser escoltada, la compa?ía incesante de doncellas y criadas, el no tener que preocuparme nunca por el dinero hasta el punto de que no se siquiera cómo funciona el sistema monetario en este mundo y como todo eso se ha juntado durante todos estos a?os para distorsionar mi visión del mundo.
Y para rematar, no puedo evitar recordar la escena en la que me enfrenté a los guardias del clan Yao y cómo salí impune de la situación con las palabras de mi madre sobre el Emperador, e incluso como este mismo día he descartado mi claro caso de nepotismo en el restaurante al decirme a mi misma que no lastimaba a nadie por que solo los hacia esperar un poco mas por su comida.
Empiezo a sentir una profunda vergüenza al pensar en cómo me he comportado. ?Acaso soy mejor que aquellos jóvenes de segunda generación de los que tanto me burlaba en mi interior al tratar con ellos? ?Acaso me he olvidado de quién era antes de todo esto, de cómo veía a las personas que abusaban de su poder?
Mientras estas reflexiones se enredan en mi mente, siento una especie de arrepentimiento que nunca había sentido antes y decido alegrarme de que esta escena este pasando ahora y no varios a?os más tarde, cuando la sensación de lejanía con mi antiguo yo fuera más pronunciada y realmente fuera demasiado tarde para darme cuenta de mi distorsionada visión.
Pero al final y lentamente, la fatiga del día comienza a apoderarse de mí y mis pensamientos se vuelven confusos antes de que el sue?o me reclame, llevándome a un descanso inquieto lleno de una mezcla borrosa de imágenes de mi vida anterior y la actual.
Me despierto sintiendo el rostro húmedo. Parpadeo, desconcertada, y paso una mano por mis mejillas. La sensación es extra?a, como si hubiera estado llorando en sue?os, aunque no logro recordar qué pude haber so?ado. Me quedo unos minutos tumbada en la cama, dejando que mi mente repase los eventos del día anterior.
Vuelvo a ver la imagen de la ni?a siendo arrojada contra la pared, los ojos aterrorizados de Ling Tian mientras los hombres lo obligaban a arrodillarse. Y luego, la conversación con mi madre, sus palabras llenas de frustración y tristeza. Me siento atrapada en mis propios pensamientos, una espiral de dudas y arrepentimiento que parece no tener fin.
Con un esfuerzo consciente decido interrumpir esta tormenta mental. Necesito levantarme y empezar el día de alguna manera, por lo que llamo a Lianhua con la esperanza de que mi tono no revele la confusión interna que siento. No pasa mucho tiempo antes de que Lianhua entre en la habitación.
"Zhāohuán Wen, ?qué desea hacer esta ma?ana?" pregunta con su tono tranquilo de siempre.
"Quiero vestirme e ir a desayunar", le digo mientras me levanto con su ayuda para prepararme para el día.
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Termino de desayunar rápidamente y le indico a Lianhua que me lleve a ver cómo están los hermanos en la consulta de la médica. Necesito asegurarme de que estén bien y de que lo que hice no fue en vano.
Cuando llegamos a la sala médica veo que la doctora no está pero el adolescente, con el rostro aún lleno de moretones, está sentado junto a la cama de su hermana, con sus ojos fijos en la ni?a y su expresión cargada de preocupación.
Al escuchar la puerta levanta la vista y, al vernos, se levanta apresuradamente. Sin dudar, se arrodilla en el suelo mientras inclina la cabeza hasta tocar el suelo mientras nos dice con una voz cargada de sinceridad "Gracias, muchas gracias por salvar la vida de mi hermana.”
"Levántate, por favor", le digo, sintiéndome incómoda ante su gesto y sin saber todavía cómo reaccionar a este tipo de agradecimientos tan exagerados. "Y ven, hablemos en otro sitio para no molestar a tu hermana."
El adolescente asiente y se pone en pie con cierta dificultad, siguiéndonos a una sala cercana. Lianhua nos lleva a una peque?a habitación con varias sillas e indico a Ling Tian que se siente también.
"Quiero saber qué pasaba realmente en el callejón ayer", le digo, tras lo cual le pregunto. "?Quiénes sois tú y tu hermana?"
"Mi nombre es Ling Tian, y mi hermana es Ling Xia. Somos... éramos parte de la familia Ling", me dice con un tono inexpresivo mientras mira al vacío. "Y por lo que sé, somos los últimos miembros con vida de la familia Ling."
Me sorprendo, no tanto por lo que dice, sino por la calma con la que lo expresa, como si todo esto fuera un hecho más de su vida y claramente hay algo más detrás de su historia, algo que va más allá de un simple enfrentamiento callejero. Intuyendo que podría haber implicaciones políticas que no conozco, decido interrumpirlo.
"Quiero escuchar toda la historia, pero creo que es mejor que mi madre también la escuche. Tal vez ella podría ayudarte más que yo" le digo antes de que continue hablando.
Ling Tian duda por un momento, pero asiente en silencio y me siento aliviada de que acepte tan fácilmente, por lo que lo llevo conmigo a buscar a mi madre.
No tardamos en encontrarla en la habitación que ha habilitado como su despacho hablando con Lingxi. Cuando entramos, levanta la vista y arquea una ceja al vernos.
"Wen, ?por qué me buscabas?", pregunta con su tono habitual de autoridad, aunque con un leve rastro de la tensión de ayer.
"Madre, este es Ling Tian y es uno de los dos hermanos que rescatamos ayer", le digo mientras hago un gesto hacia el adolescente. "Creo que es mejor que escuches su historia. Hay cosas que probablemente deberíamos conocer."
Mi madre suspira como si ya anticipara otra complicación y nos dice mientras se?ala una silla “Esta bien, siéntate y cuéntame, ?qué está pasando?"
Ling Tian se acomoda en la silla y su postura aún muestra algo de dolor, pero su rostro permanece tranquilo mientras empieza a contar su historia.
"Mi hermana y yo somos los hijos del patriarca de la ya supongo desaparecida familia Ling", empieza con una voz que apenas tiembla. "La familia Ling era una de las cinco grandes familias de la ciudad de Xi’an. Durante los últimos cien a?os, fuimos los más importantes porque nuestro principal negocio eran las tiendas de talismanes y el alquiler de formaciones de recolección de Qi a los cultivadores errantes. También creábamos y manteníamos esas mismas formaciones para las demás familias adineradas de la ciudad".
Mi madre entrecierra los ojos, claramente interesada en la historia y Ling Tian continúa con su tono de voz bajo pero claro.
"Todo cambió hace un mes. De manera repentina, las otras cuatro familias nos atacaron una noche sin ningún aviso y simplemente empezaron a matar a todos”, nos dice mientras continua con su historia. “La guardia de la ciudad, que siempre está presente, esa noche desapareció, por lo que no pudimos hacer nada contra las fuerzas combinadas de las otras familias.”
Ling Tian apenas varia su tono de voz mientras continua con su historia "Mi padre nos llevó a mi hermana y a mí a un peque?o pasadizo secreto. Nos dijo que corriéramos y nos dio la dirección de una mansión vacía que no estaba afiliada a la familia para que nos ocultáramos. Apenas tuvimos tiempo de despedirnos antes de que la puerta se cerrara detrás de nosotros. Y no he vuelto a saber nada de mi familia desde entonces.”
Sin saber que decir ante su historia, me quedo callada y veo que es lo correcto, ya que nadie más en la sala dice nada al ver la expresión de Ling Tian, que está claro que al contarnos la historia se está desahogando.
"Hemos estado escondidos en esa mansión durante el último mes", continúa Ling Tian. "Pero hace unos días se nos acabó la comida y por lo tanto sin dejarnos más opción que irnos. No quería arriesgarme a salir de noche ya que llamaríamos mucho la atención, así que intenté hacerlo durante el día para pasar desapercibidos entre la multitud e intentar salir de la ciudad, pero parece que algunos hombres de la familia Shi nos vieron y se lo contaron a Shi Tong, el hijo mayor del patriarca de la familia Shi, el cual nos interceptó en el callejón y, bueno, ya sabéis lo que sucedió después".
Su tono sigue siendo calmado, pero puedo ver el dolor en sus ojos, el dolor de seguro ha estado reprimiendo todo este tiempo para no preocupar a su hermana.
El silencio que llena la sala tras escuchar la historia del adolescente. Yo, sin embargo, no puedo evitar pensar que saber sobre el zhū jiǔ zú, el exterminio de las nueve generaciones, leyéndolo en los libros de historia que estudié en mi otra vida es muy diferente a ser testigo de primera mano de esa práctica. Ver cómo una familia entera puede ser destruida por la codicia o el poder me deja un vacío en el estómago.
Mi madre rompe el silencio primero dirigiéndose a Ling Tian con un tono de voz serio, casi solemne.
“?Sabes la razón tras el ataque?” le pregunta con seriedad. “Dependiendo del motivo tal vez pueda ayudarte.”
Ling Tian lo piensa por un momento y contesta a mi madre “Lo he estado pensando todo este tiempo, y la única razón que puedo pensar el que dentro de a?o y medio se abrirá el Fragmento Celestial de las Arenas y que mi padre tenía la ambición de comprar un título nobiliario.”
En esta ocasión consigo hacer una pregunta sin que nadie me interrumpa “?Y eso que tiene que ver con exterminar una familia?”
“El Fragmento Celestial de las Arenas es un peque?o reino celestial que se abre cada diez a?os”, me contesta Ling Tian, aunque eso a mí no me dice nada. “Durante esa época la ciudad se llena de cultivadores errantes que quieren fortalecerse de forma rápida para aumentar sus posibilidades de supervivencia, por lo que mi familia solía hacer una gran fortuna durante esa época.”
Ling Tian continua su relato y nos dice “Y por algunas conversaciones que he escuchado por casualidad creo que mi padre ya tenia ahorrado casi todo el dinero necesario para comprar el título, por lo que supongo que esperaba esta ultima afluencia para poder hacerlo.”
“Pero no comprendo como eso puede llevar a esos extremos”, le contesto. “Una familia noble más en el imperio no creo que signifique mucho.”
“A eso te contesto yo, Wen”, me dice mi madre mientras mira a Ling Tian. “Esta ciudad no pertenece a ningún noble. Esta bajo jurisdicción imperial y por eso tiene un gobernador imperial en vez de una familia noble que la gobierne.”
“Y si la Familia Ling hubiera podido comprar un título, tanto la ciudad como toda la zona de los alrededores habría sido de su propiedad”, continúa diciéndome mi madre. “Eso habría llevado a que las otras cuatro familias fueran subordinadas de la familia Ling y que el gobernador habría perdido su puesto.”
Parpadeo mientras recuerdo las palabras de Ling Tian sobre como los guardias de la ciudad habían desaparecido durante el ataque y en mi mente todo termina encajando como las piezas de un puzle sobre lo sucedido esa noche.
“Me has puesto en un aprieto”, le dice mi madre a Ling Tian con franqueza. “Quisiera ayudarte, pero por desgracia no tengo ni la fuerza ni el capital político para hacerlo, y menos si el gobernador también está implicado.”
Ling Tian permanece en silencio manteniendo su expresión impasible, como si ya imaginara lo que le están diciendo.
“La única ayuda que puedo ofrecerte es conceder asilo a tu hermana. Es una ni?a y por lo tanto irrelevante. Además está herida y no puede moverse, por lo que sería una crueldad sin sentido que tuvieras que llevártela en su situación”, continúa mi madre. “Sin embargo, tú eres el posible único hijo varón de la familia Ling y por lo tanto el heredero. No puedes quedarte ya que no podemos arriesgarnos a las posibles consecuencias.”
Abro la boca para protestar ante las palabras de mi madre, pero antes de que pueda decir una palabra, mi madre me calla con un gesto de la mano y sigue hablando.
“No soy tan cruel como para echarte por la puerta principal para que cualquiera te atrape”, dice mientras mira a Ling Tian con seriedad. “Tengo una forma de sacarte del palacio sin que nadie se entere. Pero para eso, tendrán que vendarte los ojos hasta que sea seguro. Además, te proporcionaré un arma y algo de dinero para que puedas sobrevivir fuera de la ciudad”.
Ling Tian asiente tras lo cual hace una leve inclinación de cabeza que denota su aceptación mientras dice con un tono entre agradecido y resignado “Es más de lo que tenía esta ma?ana.”
Sus palabras, llenas de resignación, me detienen antes de que pueda volver a quejarme. Había querido protestar y luchar por él, pero su agradecimiento genuino me desarma. Ling Tian no busca más que sobrevivir y proteger a su hermana y la tristeza que se vislumbra en sus ojos me pesa en el alma.
“Partirás esta noche”, dice mi madre. “Tienes el resto del día para prepararte y despedirte de tu hermana.”
Ling Tian se inclina profundamente ante mi madre mientras le dice con una voz que parece cargada de todo el dolor y el peso de su situación “Gracias por todo lo que han hecho por nosotros.”
"Puedes irte ahora", dice mi madre mientras nos despide a ambos con un movimiento de la mano. “Tengo que preparar todo para esta noche.”
Salimos de la habitación en silencio mientras Ling Tian camina junto a mí completamente perdido en sus pensamientos. Finalmente, rompo el silencio.
“Ling Tian, lo siento mucho. No puedo hacer más ya que solo soy solo una ni?a y no puedo actuar sin el permiso de mi madre”, le digo con una mezcla de vergüenza y frustración por mi propia impotencia.
Ling Tian se detiene y me mira, con una expresión sorprendentemente calmada para alguien en su situación y se inclina formalmente, como ha hecho varias veces ya, pero esta vez sus palabras me tocan profundamente.
“Has hecho más que suficiente, Zhāohuán Wen. Me salvaste la vida y la de mi hermana sin saber quién era cuando lo más fácil hubiera sido ignorarnos”, me dice con un tono de profundo agradecimiento. “Nos diste una segunda oportunidad y es algo que nunca olvidaré mientras viva.”
Me siento abrumada por sus palabras ya que aún no estoy acostumbrada a este tipo de agradecimientos y su reverencia, su respeto genuino, me hacen sentir incómoda “No es necesario que sigas agradeciéndome. Vayamos a la consulta de la médica para ver si puede despertar a tu hermana para que puedas despedirte de ella.”
Ling Tian asiente, y juntos nos dirigimos a la enfermería. Cuando llegamos la doctora está presente, por lo que rápidamente le explico la situación.
“La ni?a aún necesita descansar para curarse”, nos dice la doctora mirándonos con el ce?o fruncido, como si no aprobara que molestáramos a su paciente. “Puedo despertarla durante el tiempo que dura una varilla de incienso, pero sería mejor hacerlo cerca de la noche para darle tiempo para sanar un poco más”.
“Gracias”, respondo y miro a Ling Tian, quien asiente en silencio y toma asiento junto a la cama de su hermana.
“Voy a mi habitación. Si necesitas algo, puedes llamarme”, le digo suavemente antes de indicar a Lianhua que me saque de la habitación en silencio.
Una vez en mi habitación, le pido que me acerque a la mesa donde tengo los libros. Mis ojos se posan en el libro sobre Runas que compré en el Pabellón de la Perla Dorada, pero rápidamente lo descarto. No estoy en el estado mental adecuado para algo que requiera tanta concentración y en su lugar tomo uno de los libros de cuentos que adquirí en una tienda al azar.
“Lianhua”, le digo mientras hojeo las primeras páginas. “Súbeme la comida cuando este preparada y avísame cuando llegue el momento de que Ling Tian se marche.”
Ella asiente y me contesta “Como desees, Zhāohuán Wen.”
El día transcurre lentamente y sin contratiempos. Me sumerjo en los cuentos del libro mientras intento evitar pensar en la situación en la que estamos. Los relatos, aunque sencillos, me permiten escapar por un tiempo de la realidad, pero al final Lianhua llega y me saca de mi refugio de papel.
“Es el momento, Zhāohuán Wen”, me dice suavemente.
Dejo el libro a un lado y respiro hondo antes de decirle “Llévame a donde esté Ling Tian.”
Nos dirigimos de nuevo a la enfermería y justo cuando llegamos veo a Ling Tian saliendo de la sala. Desde dentro, se escucha una débil voz infantil llorando y rogando “?No me dejes sola, hermano! ?Por favor!”
Aprieto las manos en pu?os mientras maldigo en silencio mi incapacidad para hacer algo más. Es horrible escuchar esos lloros y saber que no puedo cambiar el destino.
Ling Tian cierra la puerta tras él y cuando se da la vuelta noto que está llorando. Se seca las lágrimas con la manga y, al verme, se acerca.
“Estoy listo”, me dice con una voz temblorosa pero decidida.
“Lianhua, ?sabes dónde debemos ir?” pregunto sin apartar la vista de Ling Tian.
“Nos están esperando en la puerta principal”, responde ella.
Nos dirigimos allí en silencio. Al llegar vemos a mi madre, Lingxi y un grupo de Nei Wei vestidas con ropas comunes en lugar de sus uniformes habituales. Mi madre nos recibe con un gesto de la cabeza.
“Ya está todo preparado”, nos dice mirando a Ling Tian. Hace una se?al a Lingxi, quien se adelanta y le entrega una espada junto a un peque?o saquito.
“Esto es el arma y el dinero que te prometí”, le dice mi madre. “Cuando salgas al patio, las Nei Wei te vendarán los ojos. Solo te quitarán la venda cuando estés fuera del palacio.”
Ling Tian toma las cosas de las manos de Lingxi y se inclina profundamente mostrando el máximo respeto “Gracias por esta oportunidad. Es más de lo que hubiera esperado de cualquier otra persona”.
Tras esas palabras, se gira hacia la puerta escoltado por las Nei Wei. Mientras lo veo marchar, una extra?a sensación me invade, como si supiera lo que tengo que hacer.
“Ling Tian”, lo llamo antes de que cruce la puerta.
él se detiene y se da vuelta mirándome con curiosidad. Sin pensarlo dos veces, saco la cadena con el anillo que llevo al cuello y lo arrojo hacia él.
“Toma, es para ti”, le digo y mi voz suena más fuerte de lo que esperaba.
Ling Tian atrapa la cadena en el aire sorprendido. Todos los presentes nos observan con extra?eza e incluso mi madre parece a punto de decir algo, pero la interrumpo antes de que pueda hablar.
“No sé por qué, pero siento que te será más útil a ti que a mí, ya que ni siquiera sé lo que hace”, le digo sin apartar la mirada.
Ling Tian me mira con extra?eza, pero luego asiente con solemnidad y vuelve a inclinarse ante mí. Sin decir más, se da la vuelta y desaparece a través de la puerta acompa?ado por las Nei Wei.

