Me relajo mientras estoy acostada en una cama de verdad, no en las incomodas camas de pega que tenemos en el carruaje. Con todo el lujo que le han a?adido a ese carruaje ya podían haberse esmerado un poco más en que fueran cómodas. O tal vez a partir de cierto nivel a los cultivadores no les importe tanto la comodidad, ya que mi madre no se ha quejado y solo me mira divertida cuando lo hago.
Y doy gracias a que cuando hemos llegado a este pueblo la Nei Baihu ha ordenado parar para pasar un día de descanso, ya que todavía queda medio mes para llegar a la ciudad de Xi’an.
Y este viaje no ha hecho más que confirmarme lo que ya había concluido al leer los libros, y es que este mundo es absurdamente grande y las distancias son una locura. Casi un mes para llegar a nuestro destino y no es ni de lejos la ciudad más alejada de la capital del imperio.
Y no es que vayamos precisamente lentos. Nunca creí posible que un ser humano pudiera ir a lo que estimo es unos diez km/h durante horas a lo largo de varios días, porque esa es la velocidad a la que las Nei Wei han ido durante todo el camino hasta aquí, viajando diez horas todos los días con un único descanso cada cinco horas para comer
Eso significa que hemos recorrido más de mil kilómetros en estos trece días, prácticamente la cuarta parte de la distancia entre la costa este y oeste de Estados Unidos, andando y sin detenernos. Está claro que las mejoras que tienen los cultivadores son totalmente absurdas, ya que ni el Capitán América sería capaz de hacer eso.
Y eso por no hablar de los caballos y su capacidad para seguir el ritmo, debido a que cuando le pregunte me dijo que son algo llamado bestias espirituales, bestias que son capaces de absorber el Qi y eso les dan capacidades que los animales normales no tienen. Vamos, que hasta los animales se pueden convertir en cultivadores.
Y no solo los animales, incluso las plantas son capaces de hacerlo, ya que la madera absurdamente fuerte de la que está hecha el carruaje que usamos esta hecho de algo llamado madera de hierro, que se saca de unos árboles que son capaces, como no, de absorber el Qi para endurecerse.
A estas alturas ya no me extra?aría si alguien me dijera que incluso las piedras que hay al borde del camino son capaces de cultivar, pero he preferido no preguntar de momento por el bien de mi cordura.
Pero pronto mis divagaciones nocturnas son vencidas por la comodidad de la cama y el sue?o me reclama.
Cuando Lianhua me despierta para decirme que tengo que levantarme y desayunar, me hago la remolona e intento que me deje dormir un poco más, pero me ignora y me saca de la cama para ayudarme a vestir y hacer mis abluciones matutinas.
Cuando terminamos, me lleva al comedor y cuando me fijo un poco más en mi entorno, ya que anoche estaba demasiado cansada para hacerlo y noto que la posada es bastante grande y lujosa, lo cual me extra?a ya que el pueblo no me pareció lo suficientemente grande para un establecimiento de este estatus.
Al llegar al comedor ya nos están esperando, por lo que Lianhua me coloca al lado de mi madre para sentarse a continuación al otro lado junto a Lingxi. Nada más sentarnos, varias camareras empiezan a servirnos el desayuno y empezamos a comer con ganas, ya que es una variación agradable a la comida que nos han estado sirviendo las Nei Wei durante el camino, que aunque estaba bien, estaba claro que eran raciones de viaje para el ejército.
Noto que según terminamos de desayunar, una de las Nei Wei que están de guardia en el comedor sale, para regresar al cabo de un momento con la Nei Baihu, que se acerca a nuestra mesa.
“Guifei Xiang”, se dirige a mi madre mientras hace una reverencia. “Disculpe que la moleste tan temprano, pero este es el pueblo que está a la entrada del Pantano de la Niebla y me indicaron que al llegar se lo dijera debido a que tiene una carta que entregar al clan Yao.”
“Así es”, le contesta mi madre, para dirigirse a Lingxi a continuación. “Ve al carruaje y trae una carta con el sello de la familia Sun que está en mi equipaje. Te esperamos en la puerta de la posada.”
Lingxi se levanta, hace una reverencia a mi madre y sale del comedor, tras lo cual mi madre se dirige otra vez a la Nei Baihu “Si ha venido tan temprano, es porque es mejor dársela lo antes posible, ?No?”
“Si, Guifei Xiang”, contesta la Nei Baihu. “Cuanto antes se la entreguemos, antes podrán organizar a los guías que nos lleven a través del pantano.”
Mi madre se levanta mientras dice “Entonces no perdamos el tiempo.”
Al ver que mi madre se levanta, dudo un momento pero rápidamente decido preguntarle “Madre, ?Puedo hacer que Lianhua me lleve a dar un paseo por el Pueblo? Nunca he visto nada aparte del palacio y los lugares por los que hemos pasado desde el carruaje.”
“Está bien, Wen”, me contesta mi madre con una sonrisa, pero luego mira a la Nei Baihu. “Supongo que no habrá problema para que unas Nei Wei las escolten.”
“Ningún problema, Guifei Xiang”, contesta la Nei Baihu. “Es para eso que estamos aquí.”
No puedo evitar la enorme sonrisa que me sale al escuchar su permiso, por lo que después de mi madre y la Nei Baihu salga, me vuelvo hacia Lianhua y le digo “Vamos, tenemos un mundo que explorar.”
Lianhua me mira mientras me contesta “Zhāohuán Wen, sabe que no podemos salir del pueblo, ?Verdad?”
“Eso son detalles sin importancia”, le digo. “Vamos, cógeme y salgamos de aquí antes de que alguien cambie de opinión y me toque quedarme encerrada. “
Lianhua me levanta de la silla y salimos de la posada, donde noto que media docena de Nei Wei nos empiezan a seguir a poca distancia, supongo que para no ser demasiado intrusivas.
Según nos adentramos en el pueblo, noto que no parece demasiado grande, con todos sus edificios con una arquitectura similar que es simple y funcional. La posada en la que nos alojamos está en un extremo de lo que parece la calle principal, por lo que indico a Lianhua que se dirija hacia el otro extremo de la calle, ya que en una población de este tama?o lo más probable es que todo lo interesante este en esta calle.
Según bajamos noto que hay una cantidad desproporcionada de posadas, por lo que pregunto “Lianhua, ?Sabes por qué hay tantas posadas en un pueblo tan peque?o como este?”
“Es debido a que el pueblo es la entrada por este lado del Pantano de la Niebla”, me contesta Lianhua, pero nota que a mí eso no me dice nada y continua con su explicación. “El Pantano de la Niebla es una peque?a zona prohibida. El pantano está cubierto por una niebla que desorienta a la gente y la hace perderse a menos que conozca el truco para cruzarlo.”
Asiento con la cabeza animando a Lianhua a seguir con la explicación “Y los que tienen el truco para cruzarlo son el clan Yao, los cuales organizan caravanas para cruzarlo y te permiten unirte a ellas por un pago. Pero esas caravanas solo salen cuando consideran que hay suficiente gente, por lo que muchos tienen que esperar varios días para ello, de eso la gran cantidad de posadas, muchas de las cuales también pertenecen al clan Yao.”
Al escuchar a Lianhua me doy cuenta del pedazo de negocio que tiene ese clan Yao. Cobran por cruzar el pantano, pero solo lo cruzan cuando ellos quieren, por lo que pueden obligar a la gente a quedarse varios días en el pueblo y gastar dinero en los establecimientos que también son de ellos. En mi mundo anterior había gente que mataría solo por la posibilidad de tener tal capacidad de monopolio.
Mientras me va explicando, seguimos andando por la calle seguidos discretamente por nuestras guardaespaldas y veo que hay mucha gente que ha montado peque?os puestos en los bordes de la calle y están vendiendo todo tipo de cosas. Imagino que muchos de los que están esperando para cruzar el pantano son comerciantes y están intentando paliar sus gastos en el sitio con algunas posibles ventas.
Le digo a Lianhua que me acerque a los puestos y dedico parte de la ma?ana a curiosear y ver como son los productos normales en este mundo, ya que un palacio imperial no es el mejor sitio para encontrar objetos de uso cotidiano por la gran masa de gente.
Y así me entretengo toda la ma?ana escuchando las conversaciones intranscendentes de la gente y los regateos mientras veo puestos llenos de utensilios de cocina, ropa de diversos tipos, juguetes, bebidas e incluso uno que tiene varios tipos de instrumentos musicales.
Pero nada me llama la atención hasta que llego a un puesto que en vez de estar especializado es más un puesto estilo bazar, lleno de todo tipo de cosas. Le digo a Lianhua que se acerque más al puesto en el que ya hay varias personas y me pongo a curiosear.
Entre la multitud de cosas que hay en el puesto, lo que más me interesan son varios libros que hay en un rincón, claramente puestos donde menos estorben y que el due?o del puesto tiene pocas esperanzas de vender.
Pero por alguna extra?a razón, mi mirada siempre se desvía a una zona donde hay unas pocas joyas para mirar un anillo que hay en un expositor. El anillo está compuesto de dos bandas, una de un material negro y el otro blanco con las dos bandas entrelazadas y adornadas en su periferia por cinco gemas de color rojo, verde, azul, amarilla y trasparente, pero que sin verlas más de cerca no sabría de qué tipo son.
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Y si hay algo que mis a?os de experiencia en el campo me han ense?ado, es que cuando algo atrae mi atención de manera tan intensa, estoy a punto de descubrir algo interesante. Con un movimiento decidido, extiendo mi mano y tomo el anillo justo antes de que otra persona lo alcance. Al levantar la vista, mis ojos se encuentran con los de un joven que había estirado su mano en vano.
"Ni?a", su voz es gélida, cargada de una arrogancia desmesurada "Si sabes lo que te conviene, entrégame ese anillo."
Miro al joven y calculo está en sus veinte a?os, aunque con todo el tema del cultivo siempre me hace preguntarme si estoy acertando. Viste ropas que claramente revelan su origen en una familia de alto estatus y sin embargo, están adornadas con tantas joyas y ornamentos que más bien exhiben su empe?o por ostentar riqueza que por demostrar buen gusto.
"?Te refieres a nosotras?", le responde Lianhua mientras se vuelve para mirarlo, su tono deliberadamente despreocupado, lo cual por alguna razón me pone nerviosa.
"A quién más si no", escupe el joven mientras nos mira con hostilidad. "Dile a esa molesta cría, que seguro llevas en brazos porque es tan inútil que todavía no sabe andar que me entregue ese anillo antes de que pierda la poca paciencia que me queda."
Mi mirada se desvía entre Lianhua y ese joven durante la conversación, por lo que veo en sus ojos un destello de ira que apenas consigue contener y veo que con su mano libre hace un discreto gesto a las Nei Wei que están un poco más lejos.
"Xiaojie Wen", me pregunta Lianhua con una voz llena de una suavidad que nunca había escuchado en ella antes, lo que me hace empezar a preocuparme por sus intenciones. "?Realmente desea quedarse con este anillo?"
Su tono, utilizando un honorífico que nunca había empleado conmigo, me sorprende. Sin entender completamente sus intenciones, pero confiando en ella, asiento y respondo con firmeza. " Si, lo encuentro muy interesante y me gustaría quedármelo.”
Lianhua asiente ligeramente, luego dirige su mirada hacia el joven maestro, su expresión ahora helada "Has escuchado a Xiaojie Wen. Si nos disculpas, estamos ocupadas."
El rostro del joven se ti?e de furia, sus facciones retorcidas por la indignación. Lleva su mano a la empu?adura de su espada, un gesto que es imitado por sus dos secuaces, quienes se adelantan con una sonrisa burlona.
Uno de ellos, un hombre corpulento con una cicatriz cruzando su mejilla, ríe con desprecio "?De verdad piensan que pueden desafiar a nuestro joven maestro? ?Está claro que no sabes quién es para atreveros a contestarle de esa manera. Es Yao Zhi, heredero del clan Yao y en esta ciudad su palabra es la ley!”
El otro esbirro, más delgado y de mirada afilada, a?ade con un tono venenoso "?Será mejor que le entreguen el anillo y se arrodillen antes de que las obliguemos! Y si son lo suficientemente convincentes incluso podemos considerar perdónales la vida. Aunque claro, no podemos prometer que no habrá un peque?o castigo."
“Y vosotros no sabéis quienes somos nosotras y solo te lo diré una vez”, les contesta Lianhua con un tono de voz tan afilado que parece cortar el propio aire “Largaos y dejad de molestar, o puede que mordáis más de lo que podéis soportar.”
El ambiente se vuelve pesado y un bufido que suelta Lianhua mientras se da la vuelta ignorando al trio parece ser la chispa que enciende la violencia. Sin más advertencia, Yao Zhi desenvaina su espada, y sus secuaces le siguen, sus rostros retorcidos por la ira. Sin embargo, antes de que puedan siquiera dar un paso, Lianhua salta conmigo acercándonos a las Nei Wei y alejándonos del peligro inminente.
Y entonces se desata la violencia.
El caos estalla a nuestro alrededor. Las Nei Wei, que habían permanecido en silencio hasta ahora, cargan con una precisión letal contra Yao Zhi y sus hombres con sus lanzas danzando en el aire. A pesar de la sorpresa inicial, el trio consigue defenderse por un breve instante, lo suficiente como para que él grite desesperadamente "?Guardias, guardias!"
Contemplo con nerviosismo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Sin embargo, la calma con la que Lianhua actúa, en contraste con la tensión que siento, me tranquiliza momentáneamente. Mis ojos se fijan en su mano cuando saca de su ropa un talismán parecido al que uso durante el intento de asesinato que casi acaba con mi vida y mientras la pelea entre las Nei Wei y el grupo de Yao Zhi se intensifica, Lianhua acerca el talismán a sus labios y el veo como comienza a brillar mientras ella murmura en voz baja "Zhāohuán Wen está bajo ataque en la parte central de la calle principal."
El combate entre las Nei Wei y el grupo de Yao Zhi es una danza letal. Las guardias, que imagino estarán entrenadas por Jiaoliu Feng, se mueven como un solo cuerpo y cada uno de sus ataques está dirigido con una exactitud despiadada.
A pesar de la ferocidad de los alborotadores, veo que la superioridad tanto en el manejo de las armas como en el cultivo de las Nei Wei se hace evidente rápidamente. Una de las guardias desarma a un atacante con un movimiento fluido mientras otra sujeta a Yao Zhi y lo presiona contra el suelo con una llave implacable. Los gritos del trio son ahogados por el ruido de los golpes y el crujir de los huesos al romperse. Es un espectáculo aterrador, una muestra brutal del poder de las Nei Wei que no deja lugar a dudas sobre su destreza.
Mientras veo la terrible escena, escucho voces y ruido de gente aproximándose, por lo que miro quien puede ser y veo a un grupo de guardias acercándose por la calle y no hay duda de que vienen hacia nosotros. También me fijo que el ambiente en la calle ha cambiado drásticamente y los comerciantes han cerrado sus puestos para refugiarse en los locales cercanos junto a los transeúntes, como si esta fuera una escena cotidiana para ellos. Sin embargo, el comerciante del puesto que habíamos visitado sigue aquí, escondido bajo una mesa y extra?amente tranquilo.
Los guardias llegan rápidamente y sus espadas desenvainadas destellan bajo la luz del sol. Mientras uno de ellos que parece el líder nos exige que soltemos a su joven amo, atacan a las Nei Wei, que rápidamente se ponen en formación defensiva a nuestro alrededor con la precisión de un reloj mientras una de ellas sigue vigilando al grupo de Yao Zhi, que apenas puede moverse tras el brutal enfrentamiento anterior. Los guardias lanzan sus ataques con fiereza, pero es como chocar con una pared de hierro debido a la superioridad de las Nei Wei y pronto el sonido del acero chocando y los gritos de los combatientes llenan el aire.
Es obvio que el entrenamiento y el cultivo de las Nei Wei las sitúa en un nivel muy por encima de los guardias, pero a pesar de ello, mi corazón se acelera al ver a más guardias apareciendo por las calles laterales. La marea de hombres crece, y aunque las Nei Wei luchan con la ferocidad de tigresas acorraladas, la diferencia numérica empieza a inclinar la balanza en contra de ellas y mientras veo que algunas de ellas empiezan a sufrir heridas, empiezo a preguntarme cuánto tiempo podrán resistir antes de ser superadas.
Lianhua también parece percatarse del cambio en la situación y por primera vez noto una sombra de preocupación cruzar su rostro, pero antes de que pueda decirle algo, un grito de guerra resuena al final de la calle. Miro hacia la fuente del grito y veo como una multitud de Nei Wei cargan contra el grupo de guardias que están a nuestro alrededor mientras mantienen una letal formación que contrasta con la poca disciplina que han mantenido los guardias hasta ahora.
Los guardias que todavía están en la calle se vuelven hacia ellas mientras la sorpresa y el pánico se apoderan de sus rostros cuando ven un ejército que se lanza sobre ellos con unas intenciones más que claras y una peque?a parte de mi cerebro se imagina a Tom Cruise en la carga mientras suena la banda sonora de El último samurái, pero la realidad de la situación me saca rápidamente de mis fantasías.
Lo que sigue es una escena de pura brutalidad cuando las Nei Wei se lanzan al ataque con una ferocidad inhumana y su superioridad es demostrada mientras cortan y atraviesan a los guardias con una precisión implacable. No es la primera vez que presencio un conflicto armado debido a algunas expediciones que he hecho a algunas de las zonas menos seguras de mi antiguo mundo, pero lo que ocurre frente a mis ojos supera todo lo que he podido contemplar antes.
En un abrir y cerrar de ojos, la batalla se convierte en una masacre. Los gritos de los hombres heridos, el sonido del acero cortando carne y la visión del suelo empapado de sangre hacen que mi estómago se revuelva, pero me obligo a seguir mirando debido a que toda esta situación es debida a nuestros actos.
Desde la seguridad relativa de la barrera que nuestras guardaespaldas han formado a nuestro alrededor, observo cómo las Nei Wei, con sus movimientos calculados y precisos, arrasan con los guardias, los cuales, a pesar de su número, son incapaces de contener la furia desatada de las Nei Wei. Y pronto queda claro que lo que al principio parecía una situación incierta, ahora es claramente una victoria abrumadora de nuestro lado.
Miro a Lianhua, que contempla la carnicería con una fría indiferencia que solo había visto la noche en que intentaron asesinarme y trago saliva antes de preguntarle con voz queda “?No habría sido mejor decirles quién era yo desde el principio? Todo esto podría haberse evitado.”
“Lo habría hecho”, me contesta Lianhua con una voz serena pero cargada de frialdad. “Pero entonces decidieron insultarla, y nadie insulta a Zhāohuán Wen y se va sin castigo.”
Vale, ya es oficial que Lianhua es totalmente una Yandere y da mucho miedo. Casi me dan lastima todos lo que quieran enfrentarse a ella visto que la opción nuclear parece ser su primera respuesta para todo, pero me asombro aún más cuando Lianhua se da la vuelta hacia el puesto que mirábamos al comienzo de todo esto y le dice al comerciante que esta debajo de la mesa como si no pasara nada “Termine de atendernos.”
Veo que el comerciantes empieza a sudar y sale de debajo de la mesa mientras el sonido del combate empieza a reducirse a nuestras espaldas.
Lianhua me mira y me pregunta “?Hay algo más que quiera de este puesto aparte del anillo, Zhāohuán Wen?”
Noto con incredulidad que aunque el comerciante está nervioso, claramente ha visto o sufrido situaciones similares a esta al no entrar en pánico, aparte de que tanto Lianhua como las Nei Wei que están detrás nuestro haciendo barrera tampoco parecen particularmente extra?adas de este comportamiento.
Necesito un momento de tranquilidad y analizar todo lo que está pasando, pero mientras tanto, cuando estes en Roma haz lo que hacen los Romanos, por lo que se?alo a los libros y le digo al comerciante “Con el anillo, me gustaría llevarme todos esos libros”.
El comerciante saca los libros con inusitada rapidez y los envuelve en un trozo de tela, atándolos para que no se muevan. Mientras envuelve los libros el ruido de lucha a nuestras espaldas desaparece y miro por encima del hombro de Lianhua para ver que las Nei Wei han terminado de reducir a los guardias. Están juntando a casi todo ellos desarmados en el centro de la calle, pero muchos están tirados en el suelo, sin poder ver si están solo heridos o muertos.
“Aquí tiene, Zūnjià”, escucho decir al comerciante y vuelvo a mirarlo.
Lianhua mira el paquete y le dice al comerciante “Ahora no podemos llevarlo, pero alguien vendrá a buscarlo y le pagará tanto por los libros como por el anillo.”
El comerciante traga saliva y le contesta a Lianhua “Como usted prefiera, Zūnjià.”
Lianhua se aparta del puesto y nos alejamos seguidas de las Nei Wei originales con las que empezamos esta excursión y me fijo que los tres tipos del principio están siendo trasladados al centro de la calle con el resto de los prisioneros.
Por primera vez miro el anillo que tengo fuertemente agarrado en la mano y con el que comenzó todo este lio. Realmente no parece tan valioso como para casi montar una guerra, pero al levantarlo para verlo mejor, a través del agujero veo como desde un extremo de la calle se acerca mi madre con la Nei Baihu, un tipo de una aparente mediana edad vestido con lujosas ropas y una escolta tanto de Nei Wei como de guardias. Y al ver el ce?o fruncido de mi madre con el que se acerca, me entra un escalofrió.
“Lianhua”, le digo a mi doncella Yandere. “Creo que vamos a tener problemas más graves que una simple batalla campal.”

