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En el filo de la memoria

  Fuego y luka se encontraban entrenando a las tropas después de lo sucedido en E.R.N

  Todos se encontraban en una pista de obstáculos que tenían que superar sin caer, dé lo contrario tendrían que empezar de nuevo

  Rethar logra superar la prueba sin muchas dificultades

  Silver se cae varias veces al suelo intentando aterrizar en peque?as plataformas sin caerse

  Abel tambien se cae varias veces intentando atravesar una pared por el lado

  Fuego les recuerda que deben ver donde pisan,y que no tienen prisa para completarlo

  Luka se une a Fuego que habia logrado superar la prueba muy facilmente

  y pensar que para llegar a la elite tuve que hacer pruebas mucho mas dificiles que esta

  Afirma fuego

  luka: Que rango alcanzaste?

  Fuego: HRIT 2,Y eso que no querían que alguien como yo alcanzara el justicier o algo asi,ni me acuerdo exactamente pero algo asi era

  Me llegue a postular cuando escaseaba poco después fue uno por breve tiempo, antes de que me descartaran así de fácil como chatarra, poca meritocracia había ahí solo le tenias que caer bien al comandante supremo y ya tenias rango, La mitad de la carrera del "posho" se resume así

  Igual tampoco fue bueno serlo, aquello se volvió un circo donde me volví el punto de mira de las criticas y las burlas

  Luka: igual aqui tampoco fue mucho mejor con un líder que se autoproclamaba ganador de batallas que el mismo perdia, era tal el ego que pensaba que era un dios

  Fuego: llegaste a ver la pasion de artemiox?

  Luka: No

  Fuego: es una cinta, cuando velktor, o mejor dicho artemiox, cuando se llamaba asi antes fue capturado por REL en una batalla clave,fue encerrado en una prisión donde paso muchos dias solo, traicionado por miembros de F.S.A

  Las condiciones eran bastante pauperrimas, la verdad es que es sorprendente que artemiox no muriera.

  La imagen de artemiox como un dios quedo totalmente destruida bajo la frase de

  "Porque no te salvas, acaso no eres un dios"

  " porque dios no existe"

  Las compa?ías de artemiox también cayeron junto a su imperio

  Es ironico que pase eso cuando llamaste a 3 paises mas para apoyarte en una batalla que terminas perdiendo de todas maneras, realmente ni me acuerdo como se llamaban,creo que uno de ellos era Y.T.E

  de hecho varios miembros de F.S.A fueron ejecutados con la guillotina

  Aquel dia artemiox supo el autentico terror y supo por una vez que iba a morir, de hecho no iban a hacerle una muerte rapida, tenian pensado crucificarlo y asi fue, durante el día frente a muchos miembros de REL,contanto a voidastic, su lider

  Los miembros de F.S.A mientras se reunian en algun lugar frio,cerca del circo polar artico,muchos pensaban que artemiox habia muerto

  y luegos otros pensaban que no eran el elegido

  hasta que apareció un tipo de f.s.a que dijo que encontro algo,una especie luz cian o algo asi

  pero bueno,artemiox paso 1 semana ahi crucificado,la verdad es que es incomprensible como siguiera vivo,pero eso no importa,durante la noche miembros de REL se reunieron para poner fin a artemiox,quemandolo vivo,y overest seria quien lo quemaria

  la verdad es que fue un espectáculo bizarro, dé hecho todos debian ver a arte morir, nadie podía escondérse,la consigna era ver a artemiox morir

  Lo que no esperaban era que miembros de REL traicionaran por F.S.A

  estaban muchos infiltrados,y aquella noche el cielo se ilumino brevemente con fuegos artificiales que eran de F.S.A bajo el silencio de la noche.

  Ahi es cuando comenzo la masacre,miembros de F.S.A infiltrados mataron a varios de REL por la espalda cortandoles el cuello

  y luego comenzo la batalla entre miembros de F.S.A infiltrados y REL,todo fue una masacre con espadas y yo lo presencie de primeras

  los lideres de REL, voidastic ,pablo, overest afirmaron que tenían que irse, y nos dejaron aquí tirados ,varios helicópteros llegaron, pero con espacio insuficiente para todos,solo para los oficiales bajo la excusa de que tenian que luchar por REL

  literalmente nos dijeron en la cara que éramos desechables y que podían reclutar a otras personas, y ellos eran los importantes, los helicópteros se fueron asi sin mas

  y ahi es cuando el escuadrón de las cuevas, salio con el poder de frozen flame, las espadas se iluminaban con un fuego cian, y todos dijeron Por frozen flame

  ya para cuando los impostores cayeron se produjo otra batalla intensa entre los miembros de F.S.A aumentados y REL que lucharon de forma temeraria

  una pareja se mantuvo al margen de la batalla evitando cualquier conflicto, para ellos se sentían marionetas que luchaban por guerras tontas y que luchaban por lideres que no les importaban en absoluto, pero la mujer dijo que no se sentia seguro aqui,y procedieron a subir a una casa pero fue alcanzado el hombre por una pistola, luego procedio la mujer totalmente arrepentida, ambos murieron

  Después se lleno todo de cadáveres, muy pocos sobrevivieron a esa batalla, irónicamente aquello no marco el fin de REL, al menos a corto plazo

  Mientras Fuego y Luka compartían su oscuro relato en un lado de la pista, el resto del pelotón seguía lidiando con los obstáculos, o observando desde el banquillo con una mezcla de diversión y frustración.

  Abel, finalmente, logró pasar por el estrecho hueco lateral de la pared, pero perdió el equilibrio al salir y cayó de rodillas en el fango.

  Abel: (Escupiendo barro) ?Por todos los demonios! Esta maldita cosa es más traicionera que un político prometiendo paz.

  Zeth, que ya había completado el circuito (con menos gracia que Rethar pero con entusiasmo desbordado), se acercó riendo.

  Zeth: ?Vamos, Abel! ?No es la pared, eres tú! ?Eres más ancho que un BFT-65! ?Tienes que aspirar el estómago!

  Abel: (Se levanta, limpiándose el barro de la cara) Muy fácil decirlo cuando tienes la complexión de un palillo, Zeth. A ver si aguantas tú cuando te toque cargar con el lanzacohetes y toda la munición.

  Mimuuk, sentado en un tronco cercano mientras desmontaba y limpiaba meticulosamente el cerrojo de su rifle, habló sin levantar la vista.

  Mimuuk: La técnica de Zeth en la red de escalada fue un 40% eficiente. Perdió demasiado impulso en el segundo tramo. Si hubiera ajustado el ángulo de sus pies en un grado y medio, habría ganado dos segundos.

  Zeth: (Pone los ojos en blanco) ?Gracias, calculadora con patas! ?Y tú por qué no lo pruebas? A ver esa técnica perfecta.

  Mimuuk: (Finalmente mira hacia la pista, con expresión neutral) Mi función es la precisión a distancia, no la gimnasia. Además, ya calculé el recorrido óptimo en mi cabeza. Tardaría 1 minuto y 23 segundos. Silver va por el minuto cuarenta y siete... y cayéndose.

  Silver, en efecto, volvía a intentar las plataformas inestables. Esta vez logró pasar dos antes de que la tercera se inclinara bruscamente. Dio un grito ahogado y cayó de lado, rodando por el suelo.

  Silver: (Gimiendo desde el suelo) ?Esta cosa está maldita! ?Tiene que estar maldita!

  Rethar, que observaba desde la meta con los brazos cruzados y una leve sonrisa, comentó con calma.

  Rethar: No está maldita, Silver. Tienes que sentir el balance, no combatirlo. Es como caminar por la cubierta de un barco en alta mar. Fluir, no forcejear.

  Sylth, que había estado trepado como un felino en la parte superior de la estructura de la red, saltó al suelo sin hacer ruido. Se acercó a Silver y le ofreció una mano.

  Sylth: (Con su sonrisa habitual, un poco siniestra) Rethar tiene razón. Pero también es útil saber caer. Te estás golpeando como un saco de patatas. Si vas a caer, cae bien. Rueda. Disipa la energía. (Ayuda a Silver a levantarse) Así, si te tiran de un edificio, solo te rompes tres costillas en lugar de la columna.

  Silver: (Frotándose el costado, entre dolorido y agradecido) ?Qué alentador, Sylth! ?Justo lo que necesitaba oír!

  Sylth: (Se encoge de hombros) Es un consejo práctico. La muerte es muy permanente. Los moretones, no.

  Zeth: (Volviéndose hacia Abel, cambiando de tema) Oye, ?has visto a los nuevos? A los hermanos Alejo. Están apostando a quién de nosotros cae más veces. Te tienen como favorito, Abel.

  Abel: (Gru?e) ?En serio? ?Y cuáles son las apuestas?

  Mimuuk: (Interviene de nuevo, con tono informativo) Galletas de racionamiento y tareas de mantenimiento. Actualmente, las probabilidades están 3 a 1 a favor de que te caigas al menos cuatro veces más antes de completarlo. Basado en tu tasa de éxito actual, es una predicción con un 87% de confianza.

  Abel: (Lanza una mirada asesina hacia donde están los Alejos, que observan desde la distancia con sonrisas de lobo) Esos mocosos... Cuando termine esto, voy a...

  Rethar: (Lo interrumpe con calma) Concentra esa rabia en la pared, Abel. La ira es un buen combustible, pero hay que dirigirla. úsala para impulsarte, no para distraerte.

  Zeth: (Ríe) ?Eso! ?Conviértete en un toro enfurecido pero ágil! ?Un... toro ninja!

  En ese momento, Chispa llegó corriendo desde el campo de tiro, con una mancha de hollín en la mejilla.

  Chispa: ?Oigan, oigan! ?Los del Norte están organizando una "competición amistosa" de tiro! ?Dicen que nuestro campo es de juguete y que van a ense?arnos a disparar de verdad! ?Salomón está hablando de porcentajes y Kiborg se está calibrando el ojo!

  La noticia desvió toda la atención de los obstáculos. Una chispa competitiva encendió las miradas de todos.

  Abel: (Con una sonrisa feroz) ?Ah, sí? Bueno, después de que termine con este maldito parque infantil, voy a ir y ense?arles qué es un disparo de verdad. A quemarropa.

  Mimuuk: (Cierra su rifle con un clic final) Interesante. Sería un buen conjunto de datos para comparar metodologías de entrenamiento. Aunque dudo que su "superioridad" sobreviva a un análisis estadístico riguroso.

  Sylth: (Sonríe mostrando los dientes) Yo me apunto. Disparar es divertido. Pero apuntar a una diana es aburrido. ?Jugamos a "el que falle le limpia los cuchillos al otro"?

  Rethar: (Sacude la cabeza, pero hay un brillo de interés en sus ojos) La disciplina es clave. Pero una demostración de precisión nunca está de más.

  Zeth: (Salta de emoción) ??Sí!! ?Vamos a darles una lección! ?Por D.M.R!

  El grupo, unido ahora por un rival común, olvidó momentáneamente las frustraciones del obstáculo. La paz de Valderia podía ser aburrida, pero las rivalidades internas y el orgullo de unidad siempre mantenían las cosas interesantes.

  Después de un minuto un entrenamiento de espadas se estaba produciendo en la sala de entrenamiento, muchos practicaban en un entorno abierto a 2 equipos rojo y azul

  Al ser impar entre todos, fuego se mantuvo al margen observando los movimientos

  La rivalidad había cristalizado en un ejercicio de captura la bandera a escala de pelotón. El bosque denso y las rocas escarpadas alrededor de la base se convirtieron en el campo de batalla perfecto: sombras, desniveles, caminos estrechos y mucho sitio para emboscadas.

  Fuego, como árbitro imparcial, observaba todo desde una colina cercana con sus prismáticos colgados al cuello. Su voz resonó clara por la radio general.

  Fuego: (por radio) ?Reglas simples! Bandera roja en la cima de la roca del Cuervo. Bandera azul en el viejo molino derruido. Captura la enemiga y llévala a tu base. Solo paintballs y láseres de simulación. Si te marcan, estás fuera. ?Empezamos en diez segundos! Luka, Perey... preparen a sus hombres.

  Equipo ROJO (Defensa): Luka (líder), Rethar, Mimuuk, Sylth, Hierro. Equipo AZUL (Ataque): Perey (líder), Abel, Zeth, Silver, Muro.

  Zona de preparación Roja

  Luka: (reuniendo al equipo en voz baja) Rethar, tú y Sylth a los flancos del molino. Movimiento silencioso, emboscadas rápidas. No os dejéis ver ni un segundo.

  Rethar: (asintiendo con calma) Entendido. Sylth, tú por la izquierda; yo cubro la derecha. Interceptamos a cualquiera que intente rodear.

  Sylth: (sonriendo mientras ajustaba las gafas de simulación) Prefiero el trabajo cercano y sucio... pero una buena emboscada es un aperitivo decente.

  Luka: Mimuuk, posición elevada en el pino torcido. Cubre los accesos a nuestra bandera y danos ojos todo el tiempo.

  Mimuuk: (ajustando el visor de su rifle de paintball) Calculado. Tengo un 85 % de cobertura en los tres caminos principales. Reportaré cualquier movimiento.

  Luka: Hierro, tú conmigo. Defendemos la base en profundidad. Si pasan a Sylth y Rethar, los recibimos aquí con todo.

  Hierro: (golpeando el lanzador de paintball simulado contra la palma de su mano) Les dejaré el camino bonito... bien lleno de colores.

  Zona de preparación Azul

  Perey: (hablando con tono estratégico) Abel, Zeth: asalto frontal por el centro. Haced mucho ruido, atraed toda su atención.

  Abel: (frotándose las manos con entusiasmo) ?Por fin algo directo! Los vamos a aplastar.

  Zeth: (saltando en el sitio, lleno de energía) ?Sí! ?Distracción a todo gas!

  Perey: Silver, Muro: vosotros sois el golpe real. Flanquead por el arroyo seco. El terreno es complicado, pero Luka lo vigilará menos. Llegad hasta su bandera como sea.

  Silver: (nervioso, mirando el suelo) El arroyo... hay muchas piedras sueltas. Me resbalaré.

  Muro: (dándole un golpe amistoso en el hombro) ?Y nosotros somos sueltos! Vamos, Silver, sigue mi ritmo y no mires abajo.

  Perey: Yo os cubro desde la retaguardia y me muevo según vea el panorama. ?Recordad: trabajo en equipo!

  Fuego: (por radio, voz firme) ??COMIENZA!!

  Minuto 1

  Mimuuk: (por radio, voz monótona y fría) Movimiento en el centro. Abel y Zeth avanzando rápido. Previsibles.

  Luka: (por radio) Dejadlos venir. Rethar, Sylth... ?algo en los flancos?

  Rethar: (susurrando) Nada todavía. Demasiado quieto.

  Sylth: (en la misma frecuencia) Huelo a trampa. Silver y Muro no están con el grupo principal.

  Minuto 3

  Abel y Zeth corrían por el sendero central como si fueran due?os del bosque, disparando ráfagas de paintball a cualquier sombra que se moviese.

  Zeth: (gritando a pleno pulmón) ??SALID, COBARDES!! ??ENFRéNTENNOS DE UNA VEZ!!

  Abel: (disparando a un arbusto sospechoso) ?Te vi moverte, cabrón!

  Desde lo alto del pino torcido, un único disparo silbó limpio. El paintball explotó contra el casco de Zeth en un estallido amarillo brillante.

  Fuego: (por altavoz) ?Zeth, FUERA! Disparo limpio de Mimuuk.

  Zeth: (deteniéndose en seco, furioso) ??QUé?! ??Ni siquiera lo vi!!

  Mimuuk: (por radio, con un deje de satisfacción contenida) Tasa de predicción: 98 %. Muy predecible.

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  Minuto 5

  Mientras Abel, ahora solo, seguía avanzando como un tanque imparable, Silver y Muro se arrastraban por el lecho seco del arroyo, entre piedras resbaladizas y raíces traicioneras.

  Silver: (jadeando bajito) Creo... creo que oí algo arriba.

  Muro: (se?alando con urgencia) ?Silencio! ?Arriba!

  De pronto, Sylth saltó desde una roca alta, cayendo silencioso como un gato de presa. Su "cuchillo" de goma tocó el hombro de Silver con precisión quirúrgica.

  Fuego: Silver, FUERA. Eliminación cuerpo a cuerpo.

  Muro: (girando rápido y disparando una ráfaga) ??TE TENGO!!

  Sylth rodó hacia un lado, esquivando la mayoría de los impactos, pero un paintball le rozó el brazo. No era letal según las reglas, pero lo ralentizaba notablemente.

  Sylth: (sonriendo salvajemente a Muro) ?Ja! Casi... Pero ahora juegas solo, grandullón.

  Muro no respondió. Corrió cuesta arriba a toda velocidad, dejando atrás a Silver "muerto".

  Minuto 7

  Abel llegó como un toro enfurecido a la base del viejo molino. Hierro lo esperaba tras un muro improvisado de sacos de arena.

  Abel: ??FIN DEL JUEGO, HIERRO!! ??SACA ESA BANDERA DE UNA VEZ!!

  Hierro: (asomándose y abriendo fuego con una cortina de paintballs) ??Ven a por ella, Abel!!

  Fue un intercambio brutal a corta distancia. Abel recibió tres impactos en el pecho en rápida sucesión, pero su última ráfaga alcanzó a Hierro en la pierna.

  Fuego: Abel, FUERA. Hierro, herido. Movilidad reducida a la mitad.

  Abel: (tirando el arma simulada al suelo) ??MALDITA SEA!! ?Tan cerca...!

  Minuto 9

  Muro, aprovechando el caos, había rodeado el molino y subía sigilosamente hacia la roca del Cuervo, donde ondeaba la bandera roja. Luka, sin embargo, no estaba defendiendo el molino. Había anticipado el flanqueo.

  Luka: (emergiendo de detrás de un árbol grueso, arma apuntando) Alto ahí, Muro. El juego se acaba.

  Muro: (deteniéndose, calculando opciones) Tú solo, Luka. Hierro está herido. Mimuuk está lejos. Rethar y Sylth siguen en el molino.

  Luka: No necesito a nadie más.

  En ese instante, un disparo lejano impactó en el tronco junto a la cabeza de Luka. Era Mimuuk, cubriéndolo desde su nido elevado.

  Mimuuk: (por radio) Te tengo cubierto, Luka.

  Pero el destello del disparo delató la posición de Mimuuk. Perey, que se había movido en silencio por el bosque, localizó el pino torcido y abrió fuego con una ráfaga precisa. Un paintball golpeó el brazo de Mimuuk.

  Fuego: Mimuuk, herido. Precisión reducida.

  Muro: (aprovechando la distracción) ??AHORA!!

  Cargó contra Luka en un forcejeo cuerpo a cuerpo simulado. Muro era pura fuerza bruta; Luka, técnica pura. En un movimiento rápido y fluido, Luka desvió el impulso de Muro y usó su propia fuerza para desequilibrarlo, tocándole el pecho con el "cuchillo" de goma.

  Fuego: ?Muro, FUERA! Eliminación cuerpo a cuerpo.

  Muro: (cayendo de rodillas, sorprendido) ...Buen movimiento.

  Luka: (jadeando ligeramente) Gracias.

  Pero Luka se relajó un segundo de más. Perey, habiendo neutralizado la amenaza de Mimuuk, había cerrado la distancia sin ser visto. Apuntó desde detrás de una roca.

  Perey: No tan rápido, Luka. Suelta la bandera.

  Luka se giró, pero ya era tarde. Un paintball estalló en su hombro con un chasquido brillante.

  Fuego: Luka, FUERA.

  La bandera roja quedó desprotegida. Perey avanzó con calma, la tomó y comenzó a correr de vuelta hacia su base.

  Fuego: (por el altavoz, con un toque de satisfacción en la voz) ?Ejercicio terminado! ?Victoria del Equipo AZUL! Perey, lleva esa bandera a tu base para hacerlo oficial.

  Un gemido colectivo surgió del equipo Rojo, mezclado con vítores ruidosos de Zeth y Abel (a pesar de estar "muertos"). Había sido un ejercicio agotador, lleno de errores garrafales, aciertos brillantes y lecciones tácticas que Fuego sin duda desglosaría más tarde con su habitual frialdad quirúrgica.

  Por un momento, la camaradería y la rivalidad sana respiraron en el campo. Un breve respiro de entrenamiento antes de que la verdadera sombra —la de Marex— volviera a caer sobre ellos.

  El aire en el campo de entrenamiento aún vibraba con la energía del ejercicio terminado, los paintballs manchando el suelo y los uniformes. Fuego acababa de bajar de su posición de observación para dar su análisis, cuando una figura solitaria apareció en el límite del bosque, caminando hacia ellos con una calma desafiante.

  Era un hombre de estatura media, con el pelo corto y una cicatriz pálida que le recorría la mejilla izquierda hasta la mandíbula. Vestía un uniforme grisáceo y funcional, sin insignias visibles de D.M.R, pero llevaba colgada con despreocupación a la espalda una funda alargada de cuero gastado. Su llegada fue tan silenciosa como abrupta, cortando la conversación y atrayendo todas las miradas.

  Se detuvo a diez metros del grupo, sus ojos, de un gris frío como la piedra, se clavaron directamente en Fuego.

  Gerespiner: (Su voz era grave, sin rastro de emoción, pero resonó con claridad en el claro) Comandante Fuego. He viajado lejos para encontrarte.

  Se hizo un silencio tenso. Las manos de varios soldados, incluyendo las de Perey y Abel, se desplazaron instintivamente hacia sus armas de entrenamiento. Luka dio un paso al frente, interponiéndose ligeramente.

  Luka: Identifíquese. Este es un puesto restringido de D.M.R.

  Gerespiner: (Sin apartar los ojos de Fuego) Me llamo Gerespiner. Soy miembro de A-Nexo.

  El nombre de la organización hizo que varias cejas se arquearan. A-Nexo tenía reputación.

  Gerespiner: Y no vengo con órdenes de mi comandante. Vengo por mí. He oído hablar de tu habilidad con la hoja, Fuego. De cómo lideras desde el frente. Se dice que en Aetherz incluso después de ganada la batalla, tu espada fue la última en ensuciarse.

  Fuego, que había permanecido impasible, cruzó los brazos.

  Fuego: Los rumores exageran. ?Qué quiere A-Nexo?

  Gerespiner: (Una esquina de su boca se torció en lo que podía ser una sonrisa) Ya te lo he dicho. No es A-Nexo quien quiere algo. Soy yo. He venido a retarte. Una batalla. Espadas reales, no estos juguetes de entrenamiento. (Desliza la funda de su hombro y la sostiene con firmeza). Un duelo. Para ver si tu fama... tiene filo.

  Un murmullo de incredulidad y alerta recorrió a los soldados. Zeth abrió la boca para protestar, pero la mirada gélida de Gerespiner lo silenció.

  Luka: Esto es una locura. No hay motivo para un duelo. Estamos en tiempo de entrenamiento, no en una arena medieval.

  Gerespiner: (Ignora a Luka, su mirada sigue perforando a Fuego) El motivo es el honor de un soldado. El mío. ?Tienes miedo, Comandante? ?O solo eres valiente cuando lideras a otros a la batalla?

  Fuego no se alteró. Estudió al recién llegado, midiendo su postura, la seguridad con la que sostenía la funda, la cicatriz en su rostro. Finalmente, habló, su voz serena pero cargada de autoridad.

  Fuego: A-Nexo entrena a sus hombres para ser eficientes, no para buscar gloria personal en duelos. Esto huele a provocación, o a algo más estúpido.

  Gerespiner: Llámalo como quieras. Solo necesito una respuesta. ?Aceptas? (Desenfunda parcialmente su espada. La hoja, al reflejar la luz del atardecer, no era de acero pulido, sino de un metal oscuro y mate, con un dise?o funcional y letal). O demuéstrame que D.M.R está dirigido por un administrador, no por un guerrero.

  El desafío quedó suspendido en el aire, una espada invisible apuntando al corazón de la autoridad de Fuego frente a sus hombres. Todos contenían la respiración, esperando la respuesta.

  El desafío de Gerespiner quedó suspendido en el aire como la hoja de una guillotina recién afilada, brillando bajo un sol de mediodía que ya empezaba a pesar. Nadie se movía. El silencio era tan espeso, tan físico, que el simple crujido de una botella de plástico en las manos nerviosas de Zeth resonó como un trueno seco en la explanada. Varias cabezas se giraron hacia él; Zeth se puso rojo hasta las orejas y bajó la botella como si quemara.

  Fuego no parpadeó ni una sola vez.

  Estudió al hombre de A-Nexo con la misma concentración fría con la que un geólogo examina una formación rocosa que no encaja en ningún mapa conocido: buscando fisuras microscópicas, evaluando densidad, midiendo el punto de fractura probable, calculando su historia enterrada bajo capas de sedimentos y presión. Pasaron cinco segundos largos. Diez. Luego, con una lentitud que parecía alargar el tiempo mismo, inclinó apenas la cabeza.

  Fuego: Acepto el intercambio. Una pausa. Fuego: Acero flexible. Espada y espada. Nada más. Ni sangre, ni lesiones permanentes, ni excusas después.

  Gerespiner dejó escapar una exhalación que fue casi un suspiro de placer contenido, como si hubiera estado esperando esas palabras exactas desde hacía a?os.

  Gerespiner: La simplicidad... es la mayor elegancia.

  El círculo humano se cerró de forma casi orgánica. Soldados, mecánicos, exploradores, incluso algunos civiles de la base que habían salido atraídos por el rumor, formaron una barrera irregular de carne, sudor y curiosidad contenida. Rethar, fiel a su estilo, se apartó unos pasos, se apoyó contra el tronco rugoso de un roble viejo y cruzó los brazos con gesto de fastidio teatral. Cerró los ojos. Parecía a punto de dormirse allí mismo, de pie.

  Luka, en cambio, se convirtió en una estatua viviente de observación pura. Cada músculo de su cara estaba tenso, los ojos entrecerrados, registrando ángulos, tempos, micro-expresiones. No perdía detalle.

  Fuego caminó hasta el rack de entrenamiento y tomó una espada bastarda de doble filo, hoja ancha, pesada, dise?ada para partir armaduras más que para danzar. La empu?ó con naturalidad, como si el arma fuera una prolongación natural de su antebrazo. Gerespiner, por su parte, seleccionó una espada larga más esbelta, de guardia cruciforme perfecta, equilibrada para estocadas veloces y cortes precisos. El contraste era casi didáctico: fuerza bruta contra agilidad quirúrgica, yunque contra bisturí.

  Fuego levantó ligeramente la punta de su espada hacia Gerespiner, un gesto mínimo.

  Fuego: Tu movimiento.

  Minutos 1–2: El Sondeo Geológico

  No hubo carga heroica ni grito de guerra. Solo un avance lento, felino, de ambos lados. Gerespiner inició con estocadas exploratorias: rápidas, precisas, como lenguas de serpiente probando el aire. Rodilla derecha. Muslo izquierdo. Hombro alto. Cada ataque era una pregunta muda: ?dónde estás débil?, ?dónde te abres?, ?cuál es tu ritmo real?

  Fuego no se movió del centro de su guardia. Planta de los pies bien asentada, rodillas ligeramente flexionadas, espada en posición media-alta. Solo micro-ajustes: un giro de mu?eca desviaba una punta que silbaba a tres centímetros de su arteria femoral; un peque?o arco de antebrazo bloqueaba un corte lateral que habría abierto costillas. El sonido era hipnótico: tic... tic... tic... metálico, limpio, preciso como el mecanismo de un reloj suizo de alta gama.

  Luka, sin pesta?ear, murmuró para sí mismo:

  Luka: (casi inaudible) No ancla el pie trasero... Está flotando. Listo para pivotar, no para absorber.

  Al otro lado del círculo, Zeth no pudo contenerse y susurró a Silver, olvidando por completo su propia humillación de la ma?ana:

  Zeth: Mira esa parada... ?Ni se inmutó! La punta pasó rozándole la yugular y él como si nada.

  Silver, boquiabierto, solo atinó a asentir.

  Silver: Parece... fácil. Demasiado fácil. Como si ya supiera dónde va a golpear antes de que lo lance.

  Minutos 3–5: La Corriente y la Roca

  Gerespiner entendió que el sondeo no iba a romper nada. Cambió. Su ataque se transformó en un flujo continuo, una corriente de acero sin pausas visibles. Mandoble alto que Fuego desvió con un bloqueo en ángulo tan sólido que las empu?aduras crujieron; revés bajo que Fuego interceptó con la parte media-baja de su hoja; moulinet circular inmediato, amplio, destinado a desequilibrar y abrir la guardia.

  Fuego no retrocedió. Dio un paso corto hacia dentro —peligrosamente dentro— metiéndose en el radio mortal del giro. Y golpeó. No con el filo. Con la guarda y el pomo, un impacto seco contra los nudillos de la mano derecha de Gerespiner. ?Clank!

  El ritmo se rompió como cristal.

  Sylth, apoyado en una caja de munición, mostró los dientes en una sonrisa salvaje.

  Sylth: (bajo, a Mimuuk) Ahí. Esa intrusión. Eso no está en ningún maldito manual de A-Nexo.

  Mimuuk, con expresión neutra, archivó el dato mentalmente.

  Mimuuk: Movimiento ofensivo-defensivo híbrido. Eficacia: muy alta. Riesgo: extremo. Requiere timing preciso al 99.7 % o superior. Interesante.

  Gerespiner retrocedió dos pasos, sacudiendo la mano entumecida. Por primera vez sus ojos mostraron algo más que cálculo frío: un destello de respeto genuino, seguido inmediatamente de una determinación más dura, más helada. La corriente había chocado contra una roca que no solo resistía... sino que devolvía la fuerza.

  Minutos 6–8: El Juego de la Presión

  Ahora fue Fuego quien cambió el tempo, pero no con furia. Con presión. Golpes no particularmente rápidos, pero pesados, inevitables. Cada ataque parecía venir de un yunque puesto en movimiento. Gerespiner paraba, y el impacto le subía por los brazos hasta los hombros. Fuego avanzaba medio paso cada cuatro o cinco intercambios, obligando al hombre de A-Nexo a ceder terreno, a gastar energía en defensas puras.

  Rethar abrió un ojo, miró el lento avance de Fuego y el retroceso cada vez más sudoroso de Gerespiner, y soltó un bostezo largo y exagerado.

  Rethar: (murmurando para nadie) Podría ir a hacerme un café, fumarme un cigarro y volver... y seguirían exactamente en lo mismo. Es como ver crecer la hierba... pero con más ruido.

  Abel, en cambio, vibraba de emoción contenida.

  Abel: ?Lo está aplastando! ?Golpe a golpe!

  Perey, más viejo y más curtido, negó con la cabeza lentamente.

  Perey: No... No lo está aplastando. Lo está cansando. Lo está midiendo. Como un boxeador que estudia los reflejos del otro en los primeros rounds.

  Gerespiner respiraba ya con fuerza audible. Su técnica seguía impecable, pero una gota de sudor le resbalaba por la cicatriz antigua de la mejilla. Intentó romper la presión con una ráfaga desesperada: tres estocadas veloces a alturas diferentes. Fuego las detuvo todas. La última con un bloqueo tan brutalmente sólido que Gerespiner retrocedió tambaleándose, la guardia abriéndose apenas un centímetro en el costado derecho.

  Minutos 9–10: La Trampa, el Falso Final y el Pu?etazo

  Fuego vio la abertura. Mínima. Suficiente.

  Cualquier otro guerrero habría lanzado una estocada letal. Fuego solo hizo un amago limpio hacia ese hueco. Gerespiner reaccionó por instinto puro, llevando su espada a cubrirse.

  Era una feinta.

  Con una fluidez que parecía desafiar el peso de su arma, Fuego cambió el ángulo en el último instante y descargó un corte limpio con el filo contra el antebrazo izquierdo de Gerespiner. ?THWACK!

  Un golpe perfecto, controlado, que en un combate real habría seccionado tendones y músculos.

  La multitud contuvo el aliento colectivo. Parecía el fin.

  Pero Gerespiner no cayó. Con un gru?ido animal de dolor y rabia, aprovechó la mínima inercia que el propio golpe de Fuego había generado. En lugar de retroceder, cargó hacia delante. Agarró su propia espada con ambas manos a pesar del brazo entumecido, usó el arma como palanca y, con todo el peso de su cuerpo, enganchó y empujó hacia abajo la hoja de Fuego, sacándola de la línea central.

  Por una fracción de segundo, el pecho de Fuego quedó desnudo.

  Gerespiner liberó la mano izquierda y lanzó un gancho corto, brutal, de boxeador callejero. No con la empu?adura. Con los nudillos desnudos. Directo a la barbilla.

  ?CRACK!

  El sonido fue espantosamente nítido en el silencio absoluto.

  Fuego retrocedió violentamente. La cabeza se le fue hacia un lado. Los pies se le enredaron. Cayó de rodillas. La espada bastarda golpeó el suelo con un clang metálico y sordo.

  El mundo se detuvo.

  Gerespiner se irguió jadeando como un fuelle viejo, brazo izquierdo colgando inútil, nudillos derechos sangrando, pero los ojos encendidos con un triunfo feroz y casi infantil.

  Gerespiner: (entrecortado) ?La... barbilla... también está... en tu zona... mala?

  Fuego permaneció arrodillado unos segundos eternos, una mano presionando la mandíbula. No había sangre visible, pero el impacto había sido real, profundo. Lentamente levantó la mirada. No había ira. No había humillación. Solo una fatiga antigua y, curiosamente, una chispa de reconocimiento genuino.

  Se puso de pie con calma deliberada. Ignoró la espada en el suelo.

  Fuego: (voz algo pastosa, pero firme) Sí. Ese golpe no estaba en el guión. Buen recurso. Muy buen recurso.

  La frase cayó como una losa. Gerespiner pareció desinflarse un instante, la adrenalina evaporándose y dejando solo perplejidad.

  Fuego se acercó cojeando ligeramente —no por la caída, sino por la tensión acumulada en cada músculo—. Se detuvo frente al jadeante hombre de A-Nexo y lo miró no como a un vencedor, sino como a un espécimen valioso que acababa de revelar algo inesperado.

  Fuego: Tu técnica es impecable. Manual de A-Nexo en estado puro: pulida, eficiente, predecible como un reloj. Pero lo que te hizo ganar hoy no fue el manual. Fue ese pu?etazo. El instinto sucio, desesperado, de supervivencia por encima del decoro del duelo. (Se tocó la mandíbula con dos dedos). Eso es lo que debes cultivar. No tires el manual... pero aprende a arrancar páginas cuando sea necesario.

  Giró hacia sus hombres. Su voz recuperó el tono de mando natural, grave, sin esfuerzo.

  Fuego: Todos habéis visto lo mismo. La forma es el cimiento. El entrenamiento es la estructura. Pero el combate de verdad se libra aquí (se tocó la sien con un dedo) y aquí (se golpeó el pecho con el pu?o cerrado), no solo en los brazos y las mu?ecas. A-Nexo fabrica herramientas perfectas. Nosotros tenemos que convertirnos en armas adaptables. Imperfectas. Impredecibles. Y por eso... vivas.

  Volvió a mirar a Gerespiner una última vez.

  Fuego: Tienes potencial. Más allá del manual. Mucho más. Ahora vete. Lava esa mano. Hiela ese brazo. Y la próxima vez que quieras un duelo de verdad... asegúrate de que sea por una causa que valga más que tu orgullo o el mío.

  Sin otra palabra, Fuego dio media vuelta y caminó hacia el interior de la base con paso tranquilo, casi meditativo. Dejó tras de sí un silencio atónito, denso como niebla.

  Gerespiner se quedó plantado en el centro del círculo, la victoria más grande de su vida sabiendo a polvo y sal en la boca. No se sentía vencedor. Se sentía peque?o. Humillado no por haber sido derribado —eso podía aceptarlo—, sino por la absoluta, demoledora indiferencia del hombre al que había conseguido tumbar. En la derrota, Fuego había sido más grande, más imponente, más comandante que en cualquier victoria.

  Y todos los presentes lo sintieron en los huesos.

  ?Aquí tienes el texto liberado! Lo he corregido, pulido y ajustado para que fluya mejor, manteniendo toda la intensidad, el tono y la esencia original, pero con una redacción más limpia, natural y literaria:

  La tensión del duelo se disipaba lentamente, dejando tras de sí un aire cargado de respeto incómodo y lecciones recién aprendidas. Fuego no entró directamente al interior; en cambio, se dirigió a un banco de piedra al borde del campo de entrenamiento. El sol moribundo te?ía de rojo y oro el polvo que aún flotaba en el aire. Con un gesto casi imperceptible, indicó a Gerespiner que se sentara.

  El hombre de A-Nexo, todavía frotándose los nudillos hinchados y con el brazo latiéndole de dolor, vaciló un instante antes de aceptar.

  Un silencio pesado se instaló entre ellos, roto solo por el lejano bullicio de la base. Fuego contempló el horizonte monta?oso; su perfil se recortaba nítido contra el cielo en llamas.

  Fuego (con voz ahora grave, reflexiva, sin rastro del tono didáctico o indiferente de antes): —La derrota… tiene muchos sabores. La de hoy es amarga, pero limpia. Es el sabor de una lección. Sin embargo, hay otro sabor, más antiguo, que corroe por dentro: el de una derrota que no eliges, que no te aplasta solo a ti, sino a todo lo que representas.

  Giró la cabeza y miró directamente a Gerespiner.

  Fuego: —Hablo de la derrota de A-Nexo. A manos de Aldurn Legion.

  Gerespiner se tensó. El nombre de aquella humillación colectiva era una herida todavía abierta. Su orgullo se irguió de forma casi instintiva.

  Gerespiner (con voz más áspera de lo que pretendía): —Una derrota en una batalla no tumba a una organización como la nuestra. Los árboles pierden hojas en invierno, no sus raíces. Mientras tengamos a Velktor, A-Nexo se mantendrá en pie. Se rearmará. Se fortalecerá.

  Fuego (asintiendo lentamente, sin contradecirlo): —Velktor… sí. Es el eje. La roca. O más bien… el volcán. —Hizo una pausa; su mirada se perdió en algún recuerdo lejano y violento—. Es un monstruo, Gerespiner. Un monstruo de carne, acero y voluntad. En todos mis a?os, en todos los campos de batalla, he visto hombres fuertes, líderes carismáticos, asesinos eficientes… pero nadie, nadie, ha conseguido derrotarlo solo. Ni siquiera de frente, con un ejército a la espalda.

  Gerespiner (una chispa de fanatismo brilló en sus ojos grises): —Es cierto. Es una fuerza de la naturaleza. Muy pocos han logrado siquiera tocarlo y vivir para contarlo. Es como intentar ara?ar una monta?a.

  Fuego (una sonrisa extra?a, casi sombría, se dibujó en sus labios. Se llevó los dedos a la mandíbula, donde aún palpitaba el recuerdo del pu?etazo): —Yo lo logré. Una vez. Hace mucho tiempo, en otro lugar, bajo otra bandera. Fue durante una escaramuza fronteriza, antes de que sus leyendas se hicieran tan grandes.

  Gerespiner lo miró fijamente; el escepticismo batallaba con una curiosidad voraz.

  Fuego: —No fue una victoria. Fue… un golpe. Un único intercambio en medio del caos. Logré desviar su guardia y mi espada le abrió un surco en el costado, sobre el blindaje. Fue como golpear el casco de un acorazado con un martillo. La vibración casi me arrancó el brazo. —Miró su propia mano, como si aún pudiera sentir el impacto—. El contraataque… fue lo más rápido y brutal que he experimentado. Más que Pablo en su mejor día. Sobreviví por pura suerte y porque la confusión de la batalla me tragó.

  Gerespiner guardó silencio, procesando la confesión. Golpear a Velktor y vivir no era una haza?a; era un relato de supervivencia al límite.

  Gerespiner (finalmente, con un tono de respeto más auténtico que el que mostró tras el duelo): —Golpear a Velktor… no está al alcance de cualquiera. Si lo conseguiste y estás aquí para contarlo… está claro que tu nivel no es ordinario. Que tu derrota de hoy no significa nada.

  Se levantó, enderezándose a pesar del dolor. Su voz recuperó fuerza; ya no era la arrogancia del retador, sino la convicción del creyente.

  Gerespiner: —Por eso nuestra derrota contra Aldurn Legion no significará nada a la larga. Es una hoja que cae. Nos haremos más fuertes. Porque tenemos a Velktor. Y porque cada derrota, cada golpe que recibimos, es un martillazo que forja el acero de nuestra determinación. Hoy has forjado el mío un poco más, Fuego.

  Fuego lo observó desde el banco, sin levantarse. Asintió con una simple inclinación de cabeza.

  Fuego: —Entonces aprende de la hoja que cae, Gerespiner. No solo a ser más duro, sino a caer de otra manera. A girar con el viento para enraizarte de nuevo en otro lugar. La fuerza bruta de Velktor es incomparable. Pero hasta un volcán puede ser rodeado… o puede dormir. La verdadera prueba para A-Nexo no será imitar su furia, sino encontrar su propia inteligencia para no volver a caer donde ya han caído.

  Gerespiner sostuvo la mirada un instante más. Luego hizo un gesto de asentimiento —menos un saludo militar que un reconocimiento entre guerreros que han vislumbrado el abismo en los ojos del otro—. Dio media vuelta y comenzó a caminar, cojeando ligeramente, hacia el camino que lo devolvería a las sombras de A-Nexo. Cargaba consigo no solo una victoria vacía, sino el peso de una conversación que tal vez valía más que mil duelos.

  Fuego se quedó sentado, observando cómo la última franja de luz se extinguía tras las monta?as. La derrota personal ya era un eco lejano. Lo que ahora resonaba era el nombre de un monstruo invicto… y el recuerdo de un golpe que, una vez, había mordido su leyenda.

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