Alden abrió los ojos contra la corteza rugosa del árbol. El mundo regresó en un vaivén lento: la luz tamizada entre las hojas, el olor húmedo de la tierra, el eco lejano del combate que ya no estaba.
Lyanna se encontraba sentada junto a él. No hablaba; solo lo observaba, con una calma tensa en la mirada. Serah vigilaba de pie, inmóvil como una estatua, mientras la Loba dormía con el hocico apoyado entre las piernas del joven, respirando profundo.
Alden levantó una mano y tocó la cabeza del animal. Ella emitió un suspiro grave, como si confirmara que él seguía allí.
Kaelor y Kael conversaban a unos metros, sus rostros marcados por la preocupación. Vaerion y dos elfos más mantenían la guardia alrededor del claro, atentos, silenciosos.
Lyanna habló por fin, con un tono firme pero suave:
—Volviste.
Alden intentó incorporarse; una punzada tibia en el pecho le recordó el latido del fuego.
Ella lo sostuvo por el hombro.
—No te levantes de golpe —dijo—. Fue demasiada energía para alguien que apenas empieza a entenderla.
Serah agregó, sin quitar la vista del bosque:
—El Agaroth cayó. Los Krogars huyeron. El área está limpia.
Doran, desde unos pasos más allá, gru?ó:
—Lo que hiciste fue una locura… pero una maldita buena locura.
Alden exhaló despacio, dejando que las piezas del momento volvieran a encajar dentro de su mente.
—Estoy bien —dijo por fin.
Kaelor sonrió, conteniendo la emoción en voz baja.
—Gracias a ti estamos a salvo.
Vaerion tomó la palabra con tono práctico:
—Denle al chico un momento para recuperarse. Nos reagruparemos y partiremos a Thalan’dor en cuanto estemos listos.
Los demás asintieron y se pusieron en marcha. Poco a poco se alejaron, dejando a Alden y a la Loba al cuidado de Lyanna.
Alden acarició la cabeza del animal; la loba suspiró y apoyó el peso de su frente contra la mano del joven.
—Estará bien —dijo Lyanna, observándolos con una ternura contenida—. Es valiente… y hermosa. Parece haber entre ustedes una conexión.
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él esbozó una sonrisa cansada.
—?Cómo se llama?
Alden bajó la mirada hacia la criatura; buscó un nombre que aún no existía.
—No tiene nombre —admitió—. No le he puesto uno.
Lyanna lo pensó unos segundos y acarició con suavidad el pelaje de la Loba.
—?Qué tal… Luthara? Significa “Guardiana Lunar” en el idioma antiguo de las Hadas. Creo que le queda.
Alden repitió el nombre en voz baja.
—Luthara… Me gusta.
La Loba alzó la cabeza un instante, como si percibiera algo, y luego volvió a apoyarla sobre sus piernas.
***
Camino de Thalan’dor, Alden y Lyanna andaban uno junto al otro; Luthara avanzaba a su lado, con paso firme y alerta. Kael se acercó con su sonrisa habitual.
—La elfa de las dos espadas… impresionante —murmuró—. Y guapa.
Lyanna ni siquiera levantó la vista.
—Estás loco. Ella tiene más de un siglo.
Kael se encogió de hombros.
—No es demasiado.
Alden soltó una risa cansada. Lyanna rodó los ojos, pero no pudo ocultar una breve sonrisa.
Kaelor alcanzó a Serah.
—?Falta mucho para llegar? Pronto oscurecerá —preguntó en voz baja.
—No —respondió ella sin apartar la vista del camino—. Antes de la noche estaremos en Thalan’dor.
Caminaron unos pasos en silencio.
—Gracias por lo de antes —dijo, buscándola con la mirada—. Vi cómo Lyanna y tú protegieron a Alden cuando perdió el conocimiento.
Serah ladeó la cabeza, sin detenerse.
—Solo hice lo que debía.
Otro breve silencio, más ligero.
—Igual lo agradezco —a?adió Kaelor, con sinceridad.
Esta vez, Serah sí lo miró.
—Vi lo que hizo ese muchacho —dijo en voz baja—. La Marca. La espada. Cómo respondió el fuego. No controla nada, pero no dudó en protegernos.
Kaelor asintió, sin saber qué a?adir.
Entonces la voz de Vaerion llegó desde la vanguardia:
—Aquí estamos.
Thalan’dor surgió entre los árboles como un remanso sereno: casas sencillas alrededor de un lago cristalino y, en su centro, una isla coronada por un inmenso árbol de hojas rosas que brillaban como un amanecer detenido. Farolas de cristal azul iluminaban los senderos con un resplandor suave, casi onírico.
***
Mientras el grupo avanzaba, vecinos y curiosos se asomaban a puertas y ventanas.
—?Quiénes son?
—Vaerion los acompa?a… debe ser algo grave.
El capitán los condujo hasta el edificio mayor junto al agua. Allí, tras unos breves preparativos, fueron presentados ante el consejo. Vaerion resumió lo ocurrido en el bosque.
Un anciano se levantó entonces. Era Maelorin, de túnica gastada y mirada antigua.
—Hablad con verdad —ordenó.
Kaelor dio un paso al frente y relató lo esencial: la Marca, la sangre materna, el ataque al pueblo, la huida a Drauhen y los hechos que los habían llevado hasta Larethil.
Mientras hablaba, los miembros del consejo reaccionaban en susurros: un elfo de cejas finas chasqueó la lengua con escepticismo; una mujer de cabello plateado frunció el ce?o al oír el nombre de Galathor; otro dejó escapar un leve murmullo cuando mencionó la Marca.
Cuando Kaelor terminó, Maelorin se volvió hacia Vaerion.
—?Tu opinión?
Vaerion miró a Serah, buscando un asentimiento casi imperceptible, y respondió:
—Lo vi con mis propios ojos. La Marca. Eryndhal. Y el fuego respondiendo a su voluntad. No controla su don, pero lo tiene. Y no mintieron sobre lo ocurrido en el bosque.
El consejo guardó silencio. Maelorin caminó hasta Alden. Sus ojos, claros pese a los a?os, lo examinaron como si pudieran leer algo más allá de la piel.
—Entonces —dijo con solemnidad— os llevaré ante el Lareth, el árbol de las Hadas. él juzgará tu corazón. Si eres el de la profecía, lo sabremos.
Alden tragó saliva.
—?Y si no lo soy?
—Si el árbol no te acepta —respondió Maelorin—, Eryndhal será reclamada para protegerla. Y el consejo decidirá vuestro destino. Sea indulgente o no.
La amenaza cayó sobre ellos como una sombra contenida.
Con eso terminó la audiencia. Afuera, la noche se extendía sobre Thalan’dor mientras el lago reflejaba las hojas rosadas del gran árbol.
Alden miró a los suyos. La Marca latía bajo su camisa, caliente como una advertencia.
Si el árbol lo rechazaba, no solo perdería la espada.
Perdería mucho más.
Gracias por leer este capítulo.Espero que te haya gustado y que continúes con el siguiente.
Me encantaría saber qué te pareció Thalan’dor, el consejo élfico y la prueba que se avecina para Alden.Como siempre, tus comentarios, ideas y teorías son más que bienvenidos.
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