home

search

Capítulo 14 — Donde el Silencio Se Sostiene

  El valle se encogía a medida que avanzábamos.

  No porque fuera más estrecho,

  sino porque el aire… pesaba diferente.

  Era un silencio espeso.

  Uno que no venía del entorno,

  sino de algo adentro,

  como si una parte del mundo estuviera conteniendo la respiración.

  El pulso extra?o,

  ese latido que no era mío

  pero que se aferraba a mi pecho,

  volvió a acomodarse detrás de mis costillas.

  No empujó.

  No presionó.

  Simplemente estaba

  Como si esperara.

  Ashryel flotaba a mi lado.

  Su luz se mantenía estable,

  pero cada tanto se contraía

  como si forzara su forma para permanecer presente.

  No lo decía,

  pero yo lo sabía:

  estar fuera tanto tiempo le costaba.

  La sombra de las colinas empezó a caer sobre nosotros

  cuando pasamos entre dos formaciones rocosas

  que parecían dientes de alguna criatura petrificada.

  Allí, el viento dejó de sonar.

  No dejó de soplar.

  Solo dejó de sonar

  Como si la propia tierra quisiera evitar romper ese silencio.

  Ashryel giró levemente la cabeza.

  —Aquí… algo cambió —susurró.

  Yo asentí.

  No lo sentía como una amenaza.

  This tale has been unlawfully lifted without the author's consent. Report any appearances on Amazon.

  Tampoco como algo vivo.

  Era… una presencia incompleta.

  Algo que había sido arrancado de un lugar

  y había quedado detenido en el aire.

  —No estás obligado a entrar —dijo Ashryel.

  No era una advertencia.

  Era un miedo.

  Uno que conocía demasiado bien.

  —Si fuera peligroso, lo sentirías más claro —respondí.

  —No siempre. Hay cosas que no quieren ser sentidas.

  Eso me hizo detenerme.

  Una verdad incómoda,

  de esas que uno reconoce al instante.

  Había una energía aquí…

  que no se diferenciaba de mi propio pulso.

  Toqué con dos dedos la tela sobre mi pecho.

  El latido ajeno acompa?ó al mío,

  sin oponerse.

  Sin invadir.

  Sin desaparecer.

  Solo persistiendo.

  —Ashryel…

  —dije en voz baja—.

  ?Crees que esto… me está eligiendo?

  Ella se acercó un poco.

  La luz en sus ojos se afinó.

  —No.

  —contestó—.

  Creo que te está recordando

  Sentí un leve temblor en mi estómago.

  —?Recordando qué?

  —Que no fuiste el primero en cargar con estas marcas.

  La respuesta cayó entre nosotros como una piedra en un pozo sin agua.

  Pesada.

  Eterna.

  Irrefutable.

  No dije nada más.

  La grieta entre las rocas que formaban la entrada del valle se abría como un pasaje natural hacia un espacio donde la luz no llegaba completamente.

  No era oscuridad absoluta.

  Era algo peor:

  una claridad desgastada,

  como si la luz hubiese sido filtrada por a?os de sufrimiento.

  Di un paso.

  Y en cuanto mi bota tocó la tierra del otro lado,

  el segundo latido —ese pulso ajeno—

  se sincronizó perfectamente con el mío.

  No más desfasado.

  No más torcido.

  Un solo ritmo.

  Una sola respiración.

  Ashryel se tensó a mi lado.

  Yo inhalé.

  —No avances más —dijo ella, suave, casi sin voz.

  —?Por qué?

  —Porque si lo haces…

  —tragó luz, literalmente—

  no sé si lo que despierte será memoria o herida.

  Me quedé quieto.

  No por miedo.

  Sino por reconocimiento.

  Ese pulso dentro de mí no era hostil.

  No quería da?arme.

  Tampoco quería desaparecer.

  Solo quería que yo recordara

  Algo que aún no sabía.

  Me giré hacia Ashryel.

  —No voy a retroceder.

  Ella cerró los ojos.

  No en resignación.

  En aceptación.

  Un hilo de su luz me tocó la mano.

  —Entonces…

  —dijo—

  caminaré contigo hasta donde pueda.

  Y entramos juntos más profundo en el valle.

  Donde el silencio no solo se sostenía…

  sino que empezaba a tomar forma.

Recommended Popular Novels