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El pueblo sin mujeres

  Aquella reunión, efectivamente, carecía en su totalidad de jovencitas. Mina volteó una y otra vez, abrumada por la situación, mientras Jacob, pensativo, contaba las parejas mayores para hacerse de una idea de la cantidad de familias en el área. íthil, por su parte, frotaba con su mano su frente derecha, irritado, y finalmente dijo:

  —?Tienen alguna idea de quién es? ?Hay algún grupo de esclavistas o incursiones de bandidos por aquí? —

  —Hace algunos a?os los hubo, pero no más, nosotros resolvimos eso —forzando una sonrisa, Regis miraba un espacio de ladrillos ennegrecidos en la plaza central, denotando una justicia culposa de hace a?os.

  —Entiendo, ?alguna pista o algún patrón a rastrear? —preguntó íthil.

  —Pues para empezar, las jovencitas no desaparecen así como así, primero pasan por un periodo de embelesamiento, poco a poco pasan más tiempo en los bosques... a lo largo de 3 o 4 semanas se hacen cada vez más y más atractivas para, una noche, simplemente desaparecer —dijo Raya.

  Muchos de los integrantes del pueblo callaron mientras que algunas madres y padres sollozaban.

  —Esto no nos da mucho en qué trabajar —murmuró Mina a los otros dos.

  Repentinamente, el pueblo los empezaba a saturar con preguntas y pedidos de sus desaparecidos.

  —Compa?eros, por favor, con calma, los aventureros deben estar cansados por el momento. Por favor, aventureros, tomen esta noche para descansar, si tienen alguna duda pueden preguntar a cualquiera de nosotros o a los integrantes del pueblo, ?esto es para todos! —Miró firmemente al resto del pueblo.

  —?A descansar! —Merril exclamó firmemente, aunque parecía no tener el mismo liderazgo era igual de respetada.

  —Bueno, parece que tendremos una noche de calma antes de la tempestad —refunfu?ó íthil.

  —?Qué pasa, Jacob? —preguntó Mina.

  Jacob miraba fijamente al final de la calle principal del pueblo. Sus oídos se enmudecían mientras sentía como si fuera arrastrado a través de esta y hacia el bosque. Un viejo camino cerrado lo llamaba, ilusorios movimientos y bailes macabros entre las ramas temblaban movidos por la luz contrastante del pueblo y sus faroles de aceite, arrastrado cada vez más, por un momento casi desaparece totalmente en la negrura palpitante del bosque.

  —?OWW! Lo siento, me distraje, ?qué pasó? —dijo Jacob que no respondió hasta que Mina golpeó su cabeza.

  —Vamos a dormir, enano, tenemos trabajo ma?ana —íthil y Mina juntaban sus pertenencias mientras el pueblo se retiraba a descansar.

  —Mmm, saben… me gustaría acompa?ar al se?or Raya en la patrulla de la noche —dijo Jacob de manera atenta.

  —No veo el problema, amiguito, pero debes saber que el bosque es tenebroso en las noches, no quieres estar ahí, créeme —respondió risue?o Raya.

  —Bien, ?necesitarás apoyo? —preguntó Mina que tomaba la maleta de Jacob con ella.

  —No, no… pero déjame sacar mi cuerda de fibras de Jassubiana de la bolsa —Jacob esculcaba entre el bolsillo procurando de ella una cuerda de fibras naturales y varios bastones de madera blanca finamente tallados.

  —?Jassubiana? —Mina veía intrigada la cuerda plateada que parecía más bien un hilo muy grueso.

  —Sí, sí… es para prever algunas cosas —Jacob tomó 3 carretes.

  —Ok, si pasa alguna cosa nos despiertas, enano —íthil burlón tomó sus pertenencias mientras se retiraban, en dirección a la casa desocupada al centro del pueblo.

  El pueblo se conformaba agrupado hexagonalmente, con las ventanas de la fila interna de casas mirando al centro. Las chimeneas alineadas en los callejones le permitían al pueblo mantener calor en el frío y húmedo bosque. Jacob acompa?ó al viejo Raya en el camino de la guardia nocturna; este le platicaba a Jacob las desventuras y vivencias del pueblo de cuando la mina de carbón aún estaba activa y, mientras charlaban, Jacob clavaba bastones de madera por cada uno de los portales externos del pueblo.

  Ya se levantaba el sol entre la niebla y los retorcidos follajes. Peque?os rayos de luz que atravesaban el follaje echaban atrás la niebla y la humedad. Para esta hora, la gran mayoría de gente del pueblo ya estaba terminando sus tareas matutinas y la patrulla nocturna de Raya y Jacob ya tenía 4 horas de haberse retirado a dormir.

  —Bien, Jacob, ?qué descubriste? —Mina tomaba leche de cabra y un panecillo revolcado en la yema recién cocida de un huevo.

  —Pues parece que el pueblo realmente no tiene nombre —tanto íthil como Mina se detuvieron.

  —?Espera! ?Nos equivocamos de lugar? —íthil golpeó su frente con su mano.

  —No, realmente sí es Theos, pero no es el nombre del pueblo, es el nombre de la mina —Jacob corrigió mientras una se?ora le traía huevos fritos, pan y leche.

  —?Oh... oh...! Bien, no me asustes, enano —íthil volvió a descansar mientras sacaba un mapa del lugar y se hacía una idea de dónde podrían estar las jovencitas.

  —Entonces este pueblo es lo último de la antigua población de la mina —dijo Mina mientras tomaba un tercer par de huevos y otros dos panes.

  —?Hay un registro de algún tipo? —íthil miró, cuestionando a Jacob que finalizaba su desayuno.

  —En la casa de la Se?ora Merril está el registro de nacimientos y muertes desde hace 89 a?os, parece que la mina fue un foco primario de bullicio en la zona hasta que dejó de producir carbón y Arqueoreliquias hace 80 a?os. Desde entonces ha estado abandonada. ?Te interesa ir a explorarla? —Jacob preguntó mientras anudaba su corbatín rojo vino y alistaba su cabello.

  —Mmm, si es posible, me gustaría evadir esa zona por si hay derrumbes o algo así, ?entonces vamos a ver a Merril? —íthil tomó su Klauvra y ajustó el cinturón de su gastado uniforme militar.

  —Sí, parece es la médica general y partera o al menos eso me dijo Raya —Jacob dijo mientras salían de la casa. Afuera, un montón de chicos correteaba algunas cabras y gallinas de regreso a sus corrales.

  —?Alguna noticia sobre los hermanos? —preguntó Mina.

  —Parece que estuvieron haciendo poco, fuera de tomarse casi toda la cava de vinos y jamones de Raya —Jacob dijo riendo.

  —Yo lo hubiera hecho, pero al final nadie en el pueblo sabe de ellos desde hace un a?o —íthil les dijo mientras caminaban por la calle.

  —El se?or Raya no dijo mucho, solo dijo que un día en una de las pocas patrullas salieron y que los vieron en el viejo camino a la mina; desde ese momento les perdieron la pista por completo. La gente ha estado nerviosa, están evitando la mina y el camino a toda costa, incluso los chicos no van —Jacob y los otros daban vuelta sobre la calle mientras una pareja los interceptó y les daba un retrato de su hija para buscarla.

  —Esperemos hayan huido… aunque no veo la razón del porqué —dijo Mina.

  La casona hospital y consultorio médico de Merril se encontraba en un sector interior, rodeado de un jardín escondido entre los callejones brumosos del pueblo. Al llegar a esta, la puerta frontal se abrió.

  —Sí, se?ora Esther, tome usted estas bolsas, una por la ma?ana diluida en leche, y con respecto a sus gallinas hablaré con Claude y sus amigos; ellos las patrullarán en las tardes —una se?ora ya de avanzada edad tomaba unos bolsos de polvo amarillo y se retiraba saludando a los aventureros al tiempo que se despedía de la se?ora Merril.

  —Mmm, polvo de Amarto y Lapizan, para el vigor y la digestión, tal vez a?adiría aún poco de azúcar morena para dar energía —Mina dijo al notar la bolsita de polvos entregada.

  —Vaya, ya veo, un colega médico, es buena observación, aunque la se?ora Esther tiene problemas con sus niveles de azúcar, por eso omití los últimos —respondió la se?ora Merril, amable y sonriente.

  Unauthorized duplication: this narrative has been taken without consent. Report sightings.

  —?OH... NO. NO. No quise poner en juicio su prescripción, usted conoce mejor a sus pacientes que yo, es obvio, disculpe. A veces hablo mis pensamientos sin fijarme —Mina apenada se disculpaba con la se?ora Merril, a lo que esta respondió tranquila y amable.

  —?Ahahaha, no te preocupes, veo eres un Drakoorias, no tienes malicia en tus palabras, o como dicen, los Drakoorias no hablan falsedades ni desean males. Además, ya estoy vieja, a veces también olvido algunas cosas, pero díganme, chicos, ?en qué puedo ayudarlos? —dijo amable la se?ora Merril.

  —Oh sí… sí… Se?ora Merril, deseamos saber los nombres de las desaparecidas y sus edades —Jacob tomaba papel y lápiz mientras la se?ora Merril llevaba a sus ojos un par de lentes de plata y una libreta roja.

  íthil, por su parte, deambulaba en las vitrinas médicas examinando las hierbas, frascos e instrumentos médicos completamente desconocidos para él.

  —Sí… las pobres muchachas… todo un horrible predicamento, si me disculpa la expresión —la se?ora, triste y lentamente, empezó la lista:

  Clara Key, 11 a?os

  Lissiana Craylin, 16

  Querelle Yhian, 21

  Janalie Yhian, 14

  Emilliana Zyltis, 10

  Mello Alistar, 9

  Los nombres prosiguieron para un total de 35 jóvenes cuyas edades variaban de los 5 a los 25 a?os. Al final, un sentimiento de incomodidad quedaba después de cada nombre mencionado. El último golpe fue la entrega de retratos de las jóvenes y la descripción de sus ropas con las cuales fueron vistas por última vez.

  —Muchas gracias, se?ora Merril —dijo íthil mientras la garganta se le cerraba un poco.

  —Enrya nos ampare, encuentren al menos algo que enterrar —dijo Merril mientras entregaba las fotos de las jovencitas, temiendo lo peor.

  Lo enorme de la lista y lo peque?o del pueblo solo los deprimía; jamás se habían enfrentado a tal situación.

  —Al menos debemos dar cierre a estas personas y encontrar al culpable —Mina decía mientras leía la lista y mordía su labio inferior. Un aura caliente de enojo se sentía irradiar de ella.

  Apesadumbrados, se dirigieron a la casa de Regis donde se encontraban los registros de propiedades del pueblo. Estando ya frente a la puerta, esta se abrió repentinamente y de dentro de la casa una nube de humo enorme salió por ella acompa?ada por un estruendo.

  Los aventureros tosían y sus ojos lloraban al tiempo que preparaban sus armas. De dentro de la casa una figura grande se abalanzaba sobre ellos, blandiendo un bastón largo y delgado.

  —?ALTO! —saltó Regis de entre el humo que al dispersarse dejó ver a un hombre grande y fornido sacudiendo rollos apolillados con un bastón.

  —Este es Hugo —dijo Regis sonriendo e invitándolos a pasar.

  Los 3 se pasaron sin saber qué decir al ver cómo el se?or tomaba archiveros llenos de papelería y documentos como si su peso no existiera. Este salió lentamente sosteniendo casi todo el contenido de un librero con las dos manos.

  —Vaya, su ayudante es fuerte en verdad —dijo Mina mientras el hombre, ya de avanzada edad y con abundantes cejas que tapaban sus ojos, movía varios objetos de lugar.

  —Hugo, muchas gracias, ve a descansar, te llamaré de nuevo para arreglar —Regis le dijo al gigante, que respondió con solo un movimiento de la cabeza.

  —Lo sentimos mucho, se?or Regis, nos dejamos llevar —dijo Jacob y los demás asintieron.

  —Está bien, no se preocupen, sé lo intimidante que Hugo se ve, pero es un gigante tranquilo y un magnífico esposo —dijo Regis sonriendo traviesamente, eventualmente los invitó a pasar a los registros más viejos del lugar.

  Dentro encontraron varios baúles y algunos cilindros metálicos de cobre. En estos se encontraban especialmente preservadas una serie de láminas de plata grabadas que poseían la declaración de apertura de la mina.

  "Estando bajo la mirada atenta de nuestro se?or y regente Rochelle Du Pasque, se?or de la región, se otorga permiso y su bendición para la remoción de las viejas ruinas y sitios anexos en la remota zona conocida como el promontorio de [Theosi Tharmullis]. Esta mina será acompa?ada de las barracas provisionales de los trabajadores, capataces, un Regidor, 3 médicos y el equipo de minería y construcción que nuestro se?or nos proporciona.

  La mina proveerá de arqueoreliquias, minerales y otros bienes que allí se descubran, siendo la obligación concreta y total de los trabajadores el extraer las arqueoreliquias intactas y sin da?o sobre todas las cosas y después minerales y otros bienes.

  A OO/OO/OOOO del reinado de nuestro se?or Rochelle Du Pasque

  Sello Sello Grabado Grabado"

  —Posee una firma y el sello está grabado en bronce fundido —Mina miraba la serie de láminas de plata que cubrían la totalidad de la mesa.

  —La fecha es de hace 290 a?os —íthil tallaba con su dedo, tratando de aclarar la vieja y oxidada sección de la placa en donde se encontraba la fecha.

  —Jacob, ?qué opinas? ?Jacob? —íthil movió la mano enfrente de Jacob, este se encontraba detenido en el tiempo, su mirada se fijaba en la placa y no parpadeaba.

  Jacob se encontraba fijo, mirando con intensidad a un solo punto de la placa. Sus ojos se nublaban mientras escuchaba un sonoro y agudo chirrido que se intensificaba a niveles dolorosos. Un hilo de sangre brotó de sus oídos.

  Mina presintió el trance y con un golpe rápido al plexo detuvo por un segundo la respiración de Jacob, sacándolo de este. íthil al mismo tiempo detectó un desequilibrio en la energía consciente de Jacob.

  —?Enano, estás bien? —íthil dijo mientras levantaba a Jacob, este apenas podía pararse por sí mismo.

  —?Estoy bie-! ?Ueeegh! —Jacob volteó su recién consumido desayuno, todo el color desapareció de su cara y sus ojos aún se encontraban nublados. Mina se apresuró y con varios frascos de su botiquín recuperó el estado de Jacob.

  —Agnostho Secare Theosi Tharmullis —balbuceó Jacob ya recuperado mientras todos le prestaban atención. Por alguna razón, estas palabras atemorizaron inclusive a Mina.

  —Mientras leíamos la placa, el nombre del lugar no es un nombre, es un término. El espíritu de la tablilla me atrapó, no pude defenderme, me tomó por sorpresa —Jacob decía mientras se sentaba en la silla más cercana.

  —?El espíritu… de la placa? —preguntó Mina confundida.

  —Sí, soy un evocador, ?recuerdas? Puedo forjar pactos con fantasmas, espíritus naturales, los objetos eventualmente crean su propio espíritu. Esta tablilla de plata tiene un espíritu y trató de llevarme a algún lugar, sentí oscuridad y malicia… yo… no… no estaba preparado así que me arrastró —Jacob tomaba un vaso de agua que le acercó Hugo.

  —Hugo y Regis, por favor, disculpen el desorden —Mina ofreció una disculpa mientras Hugo apresurado limpiaba.

  —Está bien, no se preocupen, sé lo intimidante que Hugo se ve, pero es un gigante tranquilo y un magnífico esposo —Regis miró a Jacob preocupada.

  —Lo que dijiste, está en idioma Laplaciano, ?la tablilla te dijo dónde encontrar a las ni?as? —Regis se dirigió a Jacob seriamente.

  —?Iremos a la mina! —declaró Jacob.

  —?Demonios! —íthil dijo mientras chasqueaba la lengua como si supiera que esto no saldría bien.

  El grupo salió de la casa de Regis y se dirigieron al camino viejo de la mina. Un pu?ado de pobladores, que furiosos se unieron al grupo, los alcanzó. La noticia de la situación en la mina se dispersaba rápidamente entre la población.

  —íthil, ?tú sabes qué significa eso que dijo Jacob? —preguntó Mina mientras caminaban por la vereda.

  —?Eh! A medias, solía dormirme en mis clases extra en la academia de la magia, así que no estoy seguro, ?OYE, ENANO, CóMO VAS? —preguntó íthil en voz alta a Jacob que caminaba unos pasos delante de él.

  —Todo bien, pero prepárense al llegar, no sé qué encontraremos en la mina —Jacob miró al suelo al terminar de hablar. La cuerda de Jassubiana se encontraba corroída en el piso; esta había sido disuelta casi en su totalidad.

  Jacob supo de inmediato que algo muy fuerte estaba acechando fuera del pueblo y volteó pálido y asustado. Detuvo el avance de todos. Su semblante cambió tan seriamente que sus compa?eros inmediatamente supieron que algo estaba muy mal.

  —?NADIE SALGA DEL PUEBLO! MINA, EN MI MOCHILA HAY 10 CARRETES DE HILO DE JASSUBIANA. íTHIL, TOMA 5. PASEN A TODOS LOS PORTONES DEL PUEBLO. YA COLOQUé BARRAS DE MADERA AHUMADA, ASEGúRENSE DE QUE PASEN POR TODOS LOS ALREDEDORES Y POR DENTRO DE LA LíNEA QUE YO PUSE, 10 VUELTAS A CADA BARRA DE MADERA SIN FALTA, ?Y TODOS MéTANSE A SUS CASAS Y ARROJEN SAL A SUS PUERTAS Y VENTANAS RáPIDO! —

  Todos corrieron apresurados y se reunieron en la casa central del pueblo donde se llevaban a cabo las juntas.

  —?Ya se contaron las familias? ?Piensan decirme qué pasa o me harán correr como loca por todo el lugar? —dijo Mina, seguida con la mirada por Regis, Merril y Raya.

  —No salgan hasta ma?ana. Si no regresamos, huyan del pueblo al mediodía —dijo Jacob a Regis y Merril. Raya, por supuesto, paró la oreja para escuchar.

  —Está bien, pero traten de regresar —dijo Regis mientras Hugo portaba un gran pico de minero como arma. Todos en el pueblo estaban atusados e inquietos. Ya daban las 4 de la tarde.

  —Al llegar al camino viejo debemos estar preparados, ?Mina, tienes té de flor de Jassubiana? —Mina había asentido y lo tenía justo en la mano cuando escucharon un horrible chirrido como de una pizarra ara?ada que los hizo retorcerse de dolor en el piso.

  —?RáPIDO, FRóTENSE EL Té EN EL CABELLO Y EL PECHO! —gritó Jacob.

  El aullido espeluznante provocó el sangrado de los oídos de los aventureros, así como un dolor cimbreante que fue disminuyendo gracias a la Jassubiana.

  —?QUé DEMONIOS PASA? ?LES JURO QUE SI NO DICEN NADA LOS GOLPEARé A AMBOS! —gritó Mina por la sordera y su poca paciencia ya agotada mientras se levantaban y empezaban a moverse.

  —Agnostho Secare Theosi Tharmullis es un término en los escritos de Massacrax, él es el creador de todos los métodos básicos para la contención de espíritus y entidades. El término está en Laplaciano y básicamente significa "la tumba del dios descarnado y sin nombre" —dijo Jacob en voz alta, los oídos de todos aún zumbaban.

  —?Y este dios es muy difícil de apaciguar? —preguntó íthil mientras se recuperaba.

  —No es un dios exactamente, ni una tumba, básicamente es una ruptura del mundo espiritual que se llama Sefthe. Está compuesto por anillos, siendo el anillo en el que habitamos Khuarhya. Los espíritus cercanos a este se vuelven más débiles. Los anillos son como ondas en el agua y conectan todos los mundos existentes. Nuestros dioses regentes se encuentran en el anillo llamado Hahira, el cual es el treceavo; ellos cuidan que otros dioses o criaturas de otros mundos no entren —Jacob decía mientras apresuraban el paso, pero aún sentían este horrible chirrido detrás de su nuca, carcomiendo su valentía.

  —Las tumbas no son exactamente tumbas, son túneles creados por entes increíblemente fuertes de más allá de nuestros anillos. Se les dice dioses descarnados y sin nombre porque básicamente no comprendemos su naturaleza ni intenciones. Muchos evocadores que han podido establecer contacto con estos entes simplemente acaban como cascarones vacíos, balbuceantes o muertos… o peor —Jacob decía mientras volvían a escuchar el aullido chirriante moverse lejos del pueblo y hacia ellos.

  —?Creen que pegarle funcione? —preguntó Mina preocupada.

  —Honestamente, creo que lo más efectivo que tenemos es decirle insultos, siendo positivos, me considero bueno en eso —íthil dijo mientras caminaban tapando sus oídos.

  —No podemos dejar la tumba así como así, si el pueblo tiene problemas entonces seguramente la tumba está abierta —Jacob decía mientras la neblina de la tarde empezaba a cubrir el camino y el bosque.

  —Oigan, ?quién trajo antorchas? —preguntó Mina.

  —?AH!… —Jacob e íthil miraron con la cara preocupada a Mina.

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