Mis pasos resuenan en los pasillos amplios de Aldoria. Camino sin prisa, dejando que la rutina del lugar se filtre poco a poco en mi mente.
Aldoria no es una escuela común.
Es una institución profundamente meritocrática. Aquí, el talento importa, pero el esfuerzo y la dirección que cada estudiante elige importan aún más. Las asignaturas se adaptan a las capacidades individuales, permitiendo una formación casi hecha a medida.
Sin embargo, bajo esa flexibilidad hay algo más rígido.
Un tono militar constante.
El entrenamiento físico y mental no es opcional. La preparación para la guerra está integrada en cada etapa del programa. La amenaza de los Itheryon —enemigos declarados de los Xarvans— no es un concepto lejano, sino una realidad que condiciona toda la educación.
Disciplina y elección. Esos parecen ser los pilares de Aldoria.
Existen cinco departamentos principales: docencia, artesanía, diplomacia, comercio y combate. Cada uno forma especialistas con enfoques distintos, y todos exigen resultados.
Mi elección fue clara.
Artesanía.
No por vocación romántica, sino por estrategia. Obtener una licencia de artesano me permitirá generar eclips sin demasiada atención externa. Además, es el entorno ideal para fortalecer reorganización química sin levantar sospechas.
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Cuando llego a mi habitación, Alpha se manifiesta de inmediato.
—Ciudadano Elion Vexar. El contenido correspondiente a su especialidad
La interfaz se despliega frente a mí.
Empiezo a revisar las asignaturas del primer a?o.
Manipulación de materiales.
Ciencia de materiales.
Entrenamiento físico o entrenamiento mental.
Introducción a la energía astral.
Nada sobra.
La manipulación de materiales permite trabajar sin costo con metales básicos como hierro o aluminio. Materiales antiguos, fáciles de fundir, con comportamientos previsibles. útiles para aprender… inútiles en combate real.
La ciencia de materiales es distinta. Ahí está el verdadero núcleo del primer a?o. Estructura, fenómenos físicos, límites de la materia. Es evidente que mi proyecto final girará en torno a estas dos asignaturas.
El entrenamiento físico y el mental exigen elegir uno. Ambos prometen beneficios, ambos implican desgaste. Solo leer el contenido me agota.
La introducción a la energía astral parece sencilla, pero sé que será clave para formular las preguntas correctas.
—Diez meses… —murmuro—. Es demasiado poco tiempo.
—Fecha actual —pido.
—24/02/2500, 16:30 horas —responde Alpha.
Aún queda algo importante.
Aldoria no regala títulos.
El programa completo dura cuatro a?os. Al final de cada uno, el estudiante debe presentar un proyecto utilizando exclusivamente sus habilidades y los conocimientos adquiridos. Si falla, puede repetir… pagando nuevamente la matrícula, con un impuesto adicional del 35 %.
En el cuarto a?o no hay límite de repeticiones.
Solo una condición final.
La resonancia.
No sé exactamente qué es. Nadie lo explica con claridad. Solo sé que sin ella no hay graduación.
Un estudiante puede rendirse en cualquier momento y trabajar con las licencias obtenidas. Es una salida honesta. útil. Aceptada.
Pero no es para mí.
Cierro la interfaz.
—No hay espacio para el error.
No entiendo aún qué implica lograr una resonancia… pero lo averiguaré.
Cueste lo que cueste.

